Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER

Los gais se casan

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VICTORIANO CRÉMER
León

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LA NOTICIA ha producido el consiguiente escándalo entre las pías señoras del Ropero: Al parecer y según su leal saber y entender, las chicas con los chicos y los chicos con las chicas. Juntos pero distinguiendo, que es gerundio. Para cuando los leoneses nos encontremos metidos hasta la cintura en conmemoraciones dominicas de San Froilán, que, por cierto, era un santo tan gallego como lo pueda ser Rajoy, intentando sacar consecuencias honestas a lo de las anovenarias, a lo del Voto de determinados Ayuntamientos y a lo de los «perdones», con el eco en el corazón de aquella ceremonia de los carros engalanados con rumbo a la Virgen; «¡Carro a la Virgen!», pues cuando nosotros estemos embebidos en estas muestras de identidad histórica, racial y municipal, el Consejo de Ministros de las Españas heroicas y galantes habrá aprobado el proyecto de Ley con la que el Gobierno compensará a todos cuantos homo-sexo existan o puedan existir para que les sea permitido, con todas las de la ley, o con casi todas, la celebración de matrimonio, según «la orientación sexual que cada uno lleve a cuestas». Para ser más claro: los gays, obtienen al final el derecho a formar una familia de un solo género. Cuando la noticia llegó a mis parientes los del pueblo, no sabían exactamente como aceptar la información, si como una broma de mal gusto y peor colorido o como la cosa más natural del mundo, o sea como cuando vemos folgar a dos mastines perfectamente dotados. Ya a la compañera, esposa, pareja o «jai» legal del tío Mateo, le pareció que tal acto, además de imagen clara de la libertad de cultos que corresponden a una sociedad libre como la burra del guarda, llegó a la conclusión y así se lo presentó al cónyuge, que es precisamente en esta auténtica revolución silenciosa, (que se está operando bajo la sabia tutela del grupo «zapatero») en la que debe apoyarse la teoría del verdadero cambio. Si al sabio nuestro de cada día se le ocurriera poner sobre la mesa de disección el motivo más significativo de la renovación social española de nuestra hora, nos veríamos obligados a aceptar la teoría del hombre de la cachaba, convencido de la fuerza decisiva de los miembros gays... Y se dispone a abonar sus teorías con la sagaz convulsión de que la píldora y la proclamación de los derechos a punto de establecerse en el cuadro de la legalidad gay hispana, han sido, son y serán, los motores más activos de la sociedad a la que estamos llamados. Ante lo cual, y sin que sea motivo de bronca, no cabe sino entender el fenómeno, aceptar el espíritu de convivencia que se deriva de esta tendencia y solicitar del Ministerio y sus asesores que ejerzan la función que les corresponda, «sin acritud», sin malicias mentales y sin prepotencias de género. Porque ser una cosa o la otra no significa ser un delincuente, ni un inmoral, ni un pecador, sino simplemente un hombre o una mujer que ejercen o se manifiestan de acuerdo con sus orientaciones sexuales. Y estas no han sido manipuladas ni por la ciencia ni por los prevaricadores del bien, sino por la propia naturaleza y sus disposiciones naturales. Me anuncian la unión de dos amigos para formar una familia, y me parece correcto. Me aseguran que su aspiración inmediata es la de adoptar un chinito. Y no se me ocurre otra réplica que proponer como más patriótica la adopción de un huerfanito de la Sobarriba.

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