Diario de León
Publicado por
LUIS ARTIGUE
León

Creado:

Actualizado:

COMO TODO JOVEN con demasiadas canas resulta a primera vista sorprendente, sospechoso y atractivo. Procede de La 2, sí, y hay quien puede pensar que lo de conducir ahora el telediario de la primera cadena significa un ascenso pero, bien mirado, se parece mas a una bajada a los infiernos. No lleva corbata, ni gomina, ni antifaz. No insinúa sino que dice y nos tiene a los telespectadores imbuídos de un agradable desconcierto como argumentando así que ningún nuevo gobierno modifica nada si no cambia al presentador del telediario, claro. Su estilo comunicativo moderno está teñido de humanidad: no explica las noticias sino que sólo las cuenta incidiendo siempre en su parte más cercana y nuestra. Sin duda eso es lo que provocaba que, incluso quien casi nunca veía el telediario por falta de interés, alguna vez se asomaba a esa sombra exótica en el desierto llamada «Noticias de La 2». Siempre he pensado que en la segunda cadena está la mejor esencia de este país, y me alegraría saber que la televisión, esa hija loca de la política, empieza a descontaminarse un poco o, lo que es lo mismo, a teñirse del humano y humanista espíritu de la segunda cadena. La calidaz en detrimento de la cantidad. Lorenzo Milá, con su voz de documental sobre el mundo submarino, le da a las noticias diarias, frecuentemente trágicas, un toque ecológico que hace más soportable el estar inmerso en la era de la información. Uno le mira mientras habla y no logra ver detrás de ese presentador los hilos de la marioneta; no parece un ventrilocuo, no. Y es que ante la caja tonta nos estamos saturando o convirtiendo en monstruos de las galletas, y por eso empieza a ser imperiosa la necesidad de una nueva televisión. Si algo nos ha enseñado Urdaci -aquel otro presentador que no se sacaba el carnet del PP de la boca para hablar-, es que en democracia, como decía Platón, los gobiernos y sus repartidores de consignas caen pero los librepensadores con convicciones profundas e ideología formada siempre son necesarios, gobierne quien gobierne. Incluso, añadiría yo, resultan imprescindibles no sólo en un telediario o un medio de comunicación, sino en la sociedad. Ha llegado otra etepa informativa a nuestra biografía. Ahora España ya no cree en Urdaci pero necesitamos seguir creyendo en el telediario como necesitamos una carta de navegación fiable en medio del océano, y he ahí el gran reto de Lorenzo Milá y su equipo. Tienen que revitalizar todas las palabras gastadas que emplearon sus predecesores. Tienen que seducirnos, sí, porque empezar de cero no sólo es inconveniente sino que además resulta un cometido imposible. Cada día las noticias son distintas pero el reto radica en que no nos parezcan iguales, en que no desistamos, en que no sea precisamente el telediario quien nos vaya mirando nuestra conciencia crítica y nuestra atención puesta en el mundo. Necesitamos información, sí, pero no información interpretada o adoctrinamiento pues cada uno aspira a saber cómo integrar en su cosmovisión los datos que le llegan. Necesitamos información exclarecedora y no cegadora sobredosis de información. ¡Muera la cantidad! ¡Viva la calidad! Vivimos rodeados, parece, de tantas fuentes simultaneas de información que puede parecernos que el mensaje es que no hay mensaje. A Lorenzo Milá se le ha encomendado ahora la tarea de seleccionar por nosotros las noticias y hacérnoslas llegar sin que se note su mano, sino sólo su estilo. Pero, en gran medida, eso es imposible sin nosotros, sin nuestra lectura entre líneas, sin nuestro espíritu vigilante, sin nuestra atención selectiva..... Vivir es tomar conciencia.

tracking