La de agua que le cayó al vino
La lluvia no pudo con la Fiesta de la Vendimia, en la que fueron nombrados bodegueros mayores el escritor Luis Mateo Díez y el cocinero Abraham García Cano

Pablo San José, de Vile, entrega el diploma a Abraham García
El escritor y académico Luis Mateo Díez y el cocinero del restaurante Viridiana de Madrid, Abraham García Cano, recibieron ayer bajo una intensa lluvia el título de bodegueros mayores de la Fiesta de la Vendimia de León que organiza el centro comercial El Corte Inglés y que este año cumplió su tercera edición. El mal tiempo fue desafiado por cientos de personas que acudieron a esta celebración que exalta los caldos de la tierra. Entre los asistentes se encontraban el consejero portavoz de la Junta de Castilla y León y consejero de Fomento, Antonio Silván, el procurador de la UPL Joaquín Otero, la alcaldesa de Mansilla de las Mulas, Mari Paz Díaz, y varios concejales del Ayuntamiento de León, como la titular de Fiestas, la socialista Susana Travesí o el edil del PP Jesús Cantalapiedra. La fiesta se celebró en la terraza del centro comercial y tuvo como acto central las intervenciones de los recién elegidos bodegueros mayores. En su intervención, el novelista Luis Mateo Díez se refirió al vino como una de las cosas que más le gustan en la vida, un bien al que considera, «como las cosas buenas de la vida, algo universal». Legado de Prieto Picudo Además, Díez aseguró que es consumidor de los caldos leoneses y comentó que le gustan mucho los vinos de la tierra y que «sería absurdo que hablase de otros porque habiéndolos tan buenos, para qué vamos a buscar en otro sitio», dijo. Por su parte, el cocinero madrileño Abraham García destacó el papel del vino en la economía de la provincia leonesa y recalcó la singularidad de los caldos elaborados con la uva autóctona Prieto Picudo. «Muchas regiones se habían inventado uvas para presumir, pero hay técnicas como la ampelografía, que es como analizar el ADN de las uvas, que permite saber con precisión si son de verdad uvas autóctonas o mutaciones», explicó, y señaló que «la Prieto Picudo parece ser que lo es». Llegada de las uvas La Fiesta de la Vendimia comenzó con la llegada de las uvas en un carro de caballos engalanado y acompañado por los vendimiadores que festejaron al son de dulzaina el fin de la recolección. Los cestos de uvas se vertieron después en el lagar en el que los bodegueros mayores y autoridades presentes procedieron a la tradicional pisada para obtener el primer mosto que fue degustado por los asistentes, a los que también se sirvió un aperitivo regado con caldos de la bodega leonesa Vile. Grupos de música y bailes regionales amenizaron la celebración que, a pesar del agua y el viento, se prolongó hasta primera hora de la tarde.