El Synchrotron explica cómo se convierte la luz del sol en energía
Investigadores británicos han conseguido un importante avance en el conocimiento de los procesos mediante los cuales la luz del sol se convierte en una energía sin la que no existiría la vida en la Tierra. Las plantas verdes convierten la luz del sol en energía mediante el proceso llamado fotosíntesis, que en último término produce todo el oxígeno y los alimentos que necesitamos para la vida. Ese proceso se produce también en organismos unicelulares, que de este modo se convierten en modelos para explicar dicha transformación. Un equipo de la universidad de Glasgow, Escocia, dirigido por los profesores Richard Cogdell y Neil Isaacs, ha descubierto la estructura del LH1, un complejo que absorbe la luz y produce las reacciones que dan lugar a la fotosíntesis en la bacteria llamada Rhodopseudomonas palustris. El trabajo se publicó en la prestigiosa revsta Science. Los investigadores aislaron y cristalizaron todo el complejo proteínico de la membrana celular de la bacteria y después lo sometieron a rayos X en el llamado Synchrotron Radiation Source, registrando el modelo de difracción producido. El profesor Isaacs ha explicado: «El potente haz de rayos X que se consigue ha sido esencial para interpretar todos los datos». Esos datos ayudaron a resolver un problema planteado hace mucho tiempo: la estructura del complejo LH1. Se sabe que dicho complejo utiliza la energía solar recibida para transferir electrones a través de la membrana celular, mediante una molécula portadora. La estructura demuestra que alrededor del LH1 se forma un anillo en el que hay una «puerta molecular» a través de la cual puede entrar y salir la molécula portadora. Desde 1984 sólo se ha descubierto la estructura de 25 proteínas de la membrana celular, frente a unos 15.000 compuestos solubles. «Las proteínas de la membrana son muy difíciles de cristalizar en primera instancia», explica Miroslav Papiz, director del Colegio de Biología y Medicina de Daresbury. «Cuando se consiguen esos cristales, casi siempre difractan la luz pero muy tenuemente. Por eso necesitábamos una fuente muy potente de rayos X para estudiarlos». Este trabajo es el tercer descubrimiento importante en esta área fundamental de la investigación biológica que se obtiene a partir de datos cristalográficos por rayos X obtenidos con el Synchrotron.