Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER

El justo equilibrio

Publicado por
VICTORIANO CRÉMER
León

Creado:

Actualizado:

NI LA TITULACIÓN de esta meditación urbana, ni la doctrina, ni el análisis en profundidad del fenómeno, antiguo como el mundo, del comercio, me pertenecen. A uno le enseñaron cosas, las circunstancias, pero para enterarse adecuadamente del comercio, la industria y la navegación, me fueron impuestos nada menos que veinticinco años de permanencia frente a libros de contabilidad y quemándome las pestañas ante textos útiles para el mejor entendimiento de los textos sabios. León, como todos los historiadores, incluyendo a los de Villalar, están o debieran estar obligados a saber, es un pueblo, una biografía, una historia cuyos orígenes están atenidos a la práctica del comercio: Los soldados de la Legio Séptima Gémina de Galba, fueron los que iniciaron en el juego del trueque, intercambio y mercadería, cuando acudían a la población indígena en demanda de los productos para su mantenencia. Sin este intercambio ni la Legión hubiera podido sostenerse firme y pensando en los oros de las Médulas ni los trabajadores de la tierra o de la huerta, hubieran sobrevivido. Y así, poco a poco, comerciando los unos con los otros fue formándose este laberinto comercial, industrial y religioso que es León. Lo que en León no hicieron los comerciantes se quedó sin hacer para los restos, de modo que cuando me acomete alguna forma de incertidumbre en cuestiones comerciales, industriales y etcétera, acudo al presidente de la Cámara de Comercio, don Manuel Lamelas, o al no menos presidente de Conferco, don Alfredo Martínez, de los leoneses ejercientes que mejor conocen el origen de los procedimientos para la lucha por la vida. Porque, según se nos anuncia, el comercio tradicional, o sea el que nos llega desde los romanos está en grave peligro de perecer en la demanda, teniendo en cuenta que se nos advierte, para nuestro corto conocimiento, que las grandes superficies que aún no disponen de un centro y sucursales en León, van a ser admitidas en el juego económico de la mercadería, lo que inevitablemente y según la ley de la oferta y la demanda, desaparecerán de nuestro censo comercial (del industrial mejor es no hablar) cinco mil puestos de trabajo a medio corto plazo. Y esto es alarmante. Esto, señores presidentes de algo, debe ser elevado a la categoría de objetivo principal de las atenciones, de las preocupaciones, de los unos, de los otros y de los de más allá, pues si descuidamos la atención que debemos a los hombres y a las mujeres del comercio, León inevitablemente se quedará en un poblado de tercera con Obispado, Diputación, Catedral, Musac, Palacio de Congresos y la luna... ¡pero sin vida! A modo de metáfora, nos permitiríamos la licencia de comparar esta pugna homicida entre grandes superficies y tiendas tradicionales de barrio, lo que nos pasa y nos pesa en relación con los médicos de familia y las fenomenales clínicas donde se curan los políticos y los futbolistas, que cada vez son mejores y más caras las clínicas, pero que cuando el mal aprieta, que es cuando llega la hora de demandar el auxilio real, acudimos a aquellos que nos llegan de la milagrería sanitaria de la S.S. (Seguridad Social para los que lleguen tarde) o de La Virgen del Camino. ¡Salvemos, sí, la Catedral, pero ¿qué puede pasar con el comercio de barrio si ni la sagrada patrona ni la Seguridad Social la amparan?

tracking