Diario de León
Publicado por
CONSUELO SÁNCHEZ-VICENTE
León

Creado:

Actualizado:

ANTE LOS inventos que nos traen las nuevas tecnologías, los españoles nos comportamos de una manera peculiar. Por razones históricas en las que ha sido determinante la privilegiada situación geográfica que ocupamos en el mapamundi (nuestro país, frontera sur de Europa y puerta del Mediterráneo, se ha construido guerreando contra muy diversos «invasores»), en un primer momento, nuestra reacción ante lo que viene «de fuera» suele ser de rechazo. O, al menos, de recelo. El miedo a lo desconocido es más fuerte, al principio, entre nosotros, que la curiosidad. Y, «de fuera», de «lo desconocido», vienen, todavía, los inventos tecnológicos. Si, terminada la fase de observación de la novedad en cuestión concluimos que es útil, que nos facilita la vida, pasamos de la desconfianza a la adhesión incondicional a la velocidad del rayo. Menos de seis, me comentó una vez Anna Birulés (efímera ministra de aquel Ministerio de Ciencia y Tecnología igualmente efímero que inventó Aznar, ¿recuerdan?) que dura este tránsito en España. Incluso si lo comparamos con los países de nuestro entorno, según Birulés, un tiempo record. Piensen en el primero de ellos, en las «visas». Ya sé que tardaron más de seis meses en entrar, sí, le pasa a todos los «pioneros»: tienen que abrir camino. Pero, ¿quién no tiene hoy una «visa»... por lo menos? (del banco, del híper, de la gasolinera...) ¿A que cuesta imaginar la vida sin ellas? ¿Y sin cajeros automáticos? ¿Sabían que en nuestro país es en el que hay más visas y más cajeros del mundo, incluidos los Estados Unidos...? Los móviles están a punto de alcanzar a ambos. Según unos datos difundidos por la agencia digital Netthink, el 92 por ciento de los españoles de entre 14 y 24 años y el 70 por ciento de quienes superamos esa edad tenemos nuestro propio móvil. Y, aunque Internet se resiste un poco más, su uso «laboral» se ha generalizado, el «educativo» se está generalizando, poder «navegar» en la escuela o en el trabajo nos está haciendo perderle el miedo a la red, y, esto, unido al éxito de otro de estos inventos, las cámaras de fotos digitales, está impulsando el consumo de ordenadores personales y de líneas ADSL en los hogares. Hemos llegado algo tarde a este tren, sí, pero, con muchas ganas. Por suerte: es el tren del futuro...

tracking