CORNADA DE LOBO
Otros girasoles
KAZÁN, palestino estudiante aquí de Veterinaria en el año setentaymuchos, escuchó los elogios a la agricultura judía que convertía en huerta los desiertos de tierra ocupada y la prosperidad ganadera de los kibutzs con sus kibutzim. Soportó de buen grado las loas que suele merecer la terquedad bíblica del pueblo hebreo cuando Yahvé les mete un dedo en el culo o la calamidad se les hace plaga. Fíjate en Job. A John Kazán (siempre me sorprendió ese John en un árabe) le llevé dos o tres veces a mi programa de radio tanto por su exotismo académico como por su pertenencia a la OLP: palestino refugiado en el Líbano que estudiaba becado el mecanismo de burros y vacas para aplicar un día su saber en el futuro estado palestino. Hace treinta años Arafat tenía claro que había que mandar gente de fusil a estudiar al extranjero. Se necesitaban profesores, ingenieros o destructores de murallas... A Kazán no le hizo gracia que se acusara de indolente a los árabes o que les dijeran que eran cabreros con rebaños que roían el paisaje en desolación forestal inaugurando desiertos que después resucitarían en vergel los colonos judíos con riegos de gota a gota que desentierran palmerales y hortalizas. ¿Cabreros, pastores?... Pero si la Biblia está llena de rebaños de Abrahám, no hay página sin su cordero y siempre acaban matando un cabrito para asarlo en hoyo de tierra como en Samaria... A Kazán le llevaban los diablos. ¿Agricultores modelo los judios?... ¿Y los siglos de cultura agraria árabe redimiendo todo lo mediterráneo con acequias, norias, cármenes y jardines?... Si los palestinos tuvieran tierras y técnicas como los hebereos, otro gallo cantaría... Kazán pasó los dos primeros cursos sin ir de vacaciones a su casa libanesa prestada. No tenía dinero. El tercer verano fue. Volvió y me contó admirado cómo sus amigos del poblado habían hecho dinero y compraban casas, coches. Cultivaban girasol patrocinado; el gobierno daba semillas, fertilizantes... sembraban de girarol el perímetro de las fincas para que los inspectores del ministerio lo certificaran, pero el centro se plagaba de marihuana, la mejor del mundo, costo libanés al canto. Kazán se creía privilegiado por estudiar en el extranjero y acabó resultando que el tonto del pueblo era más rico que él y podía acabar de concejal. Vaya.