Gente de aquí | Día Universal de los Derechos del Niño
Y para alcalde, Harry Potter
Ocho escolares leoneses participan en un pleno simulado junto a una representación de la corporación municipal y cargan el acto de reivindicaciones infantiles y anécdotas simpáticas
Andrea Cartón Souto consiguió en unos minutos «lo que el alcalde no ha sido capaz en toda la legislatura: ponerme nervioso» reconoció Francisco Saurina, portavoz del PP. Natalia Rodríguez Picallo, concejala de Deportes y Tráfico, fue destituida ante el aluvión de propuestas interesantes que presentó Emmanuel Íñiguez Solís en materia de seguridad vial y uso de pabellones deportivos. Nuria Díez Gutiérrez pidió más atención de los padres para escuchar a los hijos, y a Ibán García del Blanco, concejal de Juventud, se le escapó que, si en su casa le hubieran hecho un poco más de caso, a lo mejor no habría terminado en la política... El simpatiquísimo pleno paralelo convocado por el Ayuntamiento de León para conmemorar el Día Universal de los Derechos del Niño, y la idea de invitar a ocho escolares de la capital, para tomar la palabra como verdaderos ediles en San Marcelo, estuvo a punto de dejar a Francisco Fernández sin equipo de gobierno. Ignacio González Rodríguez abrió el turno de alocuciones para recordar a la sociedad que los niños discapacitados tienen el mismo interés que los demás: «Lo único que necesitamos es un poco más de tiempo». Y Francisco Cantalapiedra, portavoz de turismo y fiestas de la oposición, no sólo dio la razón al alumno de Santa Teresa, sino que hizo votos para eliminar las barreras arquitectónicas. Virginia Bodas Sastre habló en nombre del Ordoño II, para quejarse de la escasa consideración que tienen las fiestas con los peques, y Susana Travesí, concejal del asunto, pasó la pelota a la Junta: «Tienen que adecuar el calendario escolar para que los niños no tengan clase en San Juan». Raquel Rodríguez Fernández abogó por la paridad de sexos, y Teresa Gutiérrez Álvarez, concejala de Igualdad, fue explícita: «En la época de mi abuela, la mujer sólo era libre cuando se quedaba viuda». Diego Sariñena Fernández, del Colegio Leonés, se quejó amargamente de que el mundo esté diseñado para adultos «hasta en las tiendas, que a veces nos sisan las vueltas». y Ángel Valencia, arrimó el ascua a sardinas antiguas y reclamó más vigilancia policial en las calles. Silvia Soto Viñas abogó por la desaparición de los malos tratos, con el beneplácito de Gemma Cabezas, concejal de Bienestar Social. Y Pablo Arce Menéndez cerró decidido a reivindicar más medios de comunicación infantiles. Alejandro Valderas ennumeró los ya existentes (Radio Universitaria o Giner de los Ríos). La mañana se acabó. Y con ella, la política inocente.