Diario de León

El impago de una deuda pudo haber sido el detonante del suceso del pasado sábado

El hachís y la prostitución activan la violencia en la Costa del Sol

Los pistoleros de Puerto Banús podrían ser sicarios de los antiguos países del Este

Vecinos de Marbella se manifestaron ayer en protesta por la inseguridad en la localidad

Vecinos de Marbella se manifestaron ayer en protesta por la inseguridad en la localidad

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Julio Á. Fariñas - redaccióneuropa press | bruselas
León

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Con el peluquero italiano afincado en Marbella y el niño sevillano que perdieron la vida en medio de una refriega mafiosa ocurrida el pasado sábado en Puerto Banús son 12 ya las víctimas -cinco mortales y seis heridos de bala- de sucesos violentos acaecidos en lo que va de año en la capital de la Costa del Sol. Las autoridades políticas locales han vuelto a poner el grito en el cielo pero el problema no es nuevo ni este ha sido el peor año de la crónica negra marbellí. El diputado y portavoz andaluz de los verdes, Francisco Garrido, en una iniciativa parlamentaria hecha pública ayer aseguraba que «el número de mafiosos y criminales por metro cuadrado es tan alto en Marbella como el de construcciones ilegales». Pero tal y como recuerda el mismo diputado, «todos prefieren mirar para otro lado y decir como afirmaba Jesús Gil que los ajustes de cuentas son entre profesionales». Marselleses En el suceso del sábado, que paradójicamente se saldó con cuatro víctimas, dos de ellas mortales, de las que sólo una -el guardaespaldas herido- era profesional, han aparecido bastantes indicios que apuntan a que el hecho se enmarca dentro de la guerra que enfrenta a los clanes marselleses por el control del negocio del hachís y de la prostitución. Esta guerra no es nueva. Sus protagonistas son elementos de la segunda generación de la mafia marsellesa -argelinos nacidos en Francia- que se afincó en la Costa del Sol a comienzos de la década de los noventa. A diferencia de la primera generación de marselleses que llegaron a la zona a mediados de los ochenta y que se caracterizaban por su modus operandi silencioso, la segunda, según los expertos policiales consultados, destacó desde el primer momento por el uso de la violencia para hacerse con el control de las redes de distribución de hachís y el negocio de la prostitución, desde las redes de introducción de mujeres extranjeras hasta su explotación en los burdeles de la zona. La muerte a tiros en el año 1996 de un narco francés y su esposa en su residencia marbellí fue el desencadenante de una guerra entre los clanes marselleses que arrojó un balance de 20 mafiosos muertos o desaparecidos. La escalada criminal alcanzó su punto culminante en el año 1999 con 13 muertes violentas en menos de seis meses. Para los ajustes de cuentas suelen contratar sicarios de los antiguos países del Este que se caracterizan por realizar trabajos bastante cha-puzeros. Este pudo ser el caso del suceso del sábado, donde se efectuaron más de un centenar de disparos. La Comisión Europea (CE) prevé aprobar en su última reunión del año -el 22 de diciembre- el Plan Nacional de Asignación (PNA) de emisiones contaminantes de España, según informaron fuentes comunitarias a Europa Press. «Está previsto que el plan español sea incluido en la próxima ola de aprobaciones», indicaron las citadas fuentes. Bruselas ya aprobó en octubre los PNA de ocho países de la Unión Europea, de modo que un total de 16 Estados miembros ya están preparados para participar en el sistema de comercio de emisiones europeo que entrará en vigor el 1 de enero de 2005. Pese a que España tiene muchas posibilidades de ver aprobado su PNA de emisiones, las fuentes comunitarias no pudieron precisar que el Ejecutivo comunitario impondrá condiciones al mismo o si, por el contrario, lo aprobará en los términos expresados por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La CE se quejó en octubre de que España no había presentado todavía el listado de empresas cubiertas ni los permisos de emisión que se concede a cada una de ellas, según explicó el jefe de unidad de Emisiones Industriales de la Comisión Europea, Peter Vis. Con una exhortación para financiar proyectos que permitan a los países en desarrollo prepararse para enfrentar el calentamiento global comenzó ayer en Buenos Aires la X Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, mas conocida como COP-10, que reunió en su primer día de sesiones a 5.500 delegados de 189 países del mundo en el centro de exhibiciones La Rural. La reunión se prolongará hasta el 17 de diciembre, cuando los ministros de Ambiente clausuren el encuentro. La cita oficial fue precedida de una llamada de atención de Greenpeace de Argentina, que llevó un arca junto al Obelisco de Buenos Aires y embarcó allí a activistas que simulaban ser «refugiados ambientales» escapando de los desastres.

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