Diario de León
Publicado por
Antonio Núñez
León

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CUANDO se acerca la Navidad lo normal es discutir en casa por las cuñadas o por lo mucho que han subido los langostinos y el besugo. En la gran familia española, sin embargo, hay montada estos días una bronca monumental que no viene a cuento: si las regiones siguen siendo regiones en el mapa, como toda la vida, o si, por el contrario son autonomías, comunidades históricas, nacionalidades, naciones, viejos reinos, territorios libre asociados, federados simétricamente, a lo asimétrico o café con leche, etcétera. Esto es lo que ocupa ahora el tiempo de la clase política en Madrid, Barcelona y Bilbao, donde, por cierto, casi nadie ha nacido allí y la mayoría son forasteros «de cuchara», como decíamos en la mili. del sargento Hablando de besugos, da mala espina que la polémica esté siendo atizada por los políticos, arrimando cada cual el ascua a su sartén, seguramente para que el pueblo se olvide del precio a que se ha puesto la cena de Nochebuena con su cordero, los susodichos langostinos, la burbuja del cava, la inmobiliaria y la playstation de los sobrinos por Reyes. Pagar o no pagar, si se puede, hé aquí la cuestión, como diría Shakespeare, que nunca firmó más letras que las que escribió de Hamlet, y ya eran una tragedia. Se avisa a los políticos que los españoles normales son el pueblo y suelen ser de pueblo, pero no pavos. Al menos por aquí los de Trobajo de Arriba siguen casándose sin problemas con los de Trobajo de Abajo, si se dejan o a la inversa, y lo mismo pasa en Antimio de Arriba y de Abajo, en Regueras y, un poco más lejos, en Caboalles. El día que los bodorrios dependan de la fé de nacimiento del juzgado comarcal, y no de lo otro, la cosa puede ser preocupante por estos andurriales, pero aquí no se ha llegado aún a los extremos de Ibarretxe o de Carod Rovira, que, esos sí, se pasan de paletos. Comparados con ellos aquí en el pueblo el 50% somos cosmopolitas y la otra mitad ciudadanos del mundo. La cosa tiene su explicación, según nuestras abuelas -que nunca viajaron más allá de La Bañeza o de Santa María del Páramo, ya en el coche de línea de la empresa Ramos, la en el de Martiniano Fernández- y es la siguiente: casi todos los nietos hemos tenido que emigrar. Tan malo es convertirse en apátrida como en patriota y prese7/ntarse voluntario y gratis a la mili, a ertxaina o a mosso de escuadra , aunque entre ponerse firmes sin paga o no sigue habiendo una diferencia. Vista la nómina de los políticos, se les puede comprender, pero esa es otra cuestión. Dicen que en Cataluña sólo se puede ser del Barça, en Vallecas del Real Madrid, en Bilbao del Atletic y en Sevilla del Betis. Allá ellos, pero, en cambio, en Trobajo tenemos de todo un poco, menos de la Cultural, que no merece la pena, y no vea usted lo democrática que es la taberna. El otro día, por ejemplo, nadie se puso de acuerdo sobre la novia de un tal Beckham, delantero centro, y, cuando ya estábamos todos levantándonos de la silla y dispuestos a romper la baraja, vino el patrón y puso las cosas en su sitio. «¿Bueno, qué», invitó, «tomamos la penultima?». Ni que decir tiene que nos quedamos, reabrimos el diálogo y en esas seguimos. El señor Marín, presidente de las Cortes, debería tomar nota, aunque probablemente le falten todavía tablas para ser un buen tabernero. Hablando se entiende la gente, pero no diciendo tonterías, como en el Congreso de los Diputados. ¿Qué uno quiere hablar sólo catalá ? Cóño, pues que pegue la hebra y parle con el abuelete Tarradellas, pero que no lo saque a Nueva York ni por cuenta del Inserso, porque allí no entienden de butifarra. ¿Que quiere chamullar el euskera? Alla usted también, porque al otro lado de los Prineos apenas podrá conversar con la vaca que ríe. ¿Que unicamente fala galego ? Pues establezca una tertulia con una nécora mientras descabeza melancólicamente una quisquilla, a ser posible que no sean de Buenos Aires, porque, pasando las islas Cíes, va a aser usted otro incomprendido. Hay que reconocer que, a pesar del talante que caracteriza a los de León desde que Zapatero es presidente del Gobierno, según dicen y no paran los periódicos -otra cosa es que tenga buen rollo- no faltan tampoco aquí personajes empeñados en hacer del lleunés la llingua oficial desde el puerto de Pajares hasta Pajares de los Oteros. La prueba es lo que pasa en el Ayuntamiento de León, donde no se entiende nada más que dos cosas: una, cuando se insultan, y otra, cuando De Francisco y la UPL preguntan que «cuánto». Da igual en euskera, catalán, gallego, leonés o inglés (money), porque con sólo ver cómo meten la mano en el presupuesto se les entiende a todos perfectamente. Se lo volví a repetir ayer a uno que parece en Babia: « toy ya muy fartu».

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