| Visto y oído |
Un alcalde sumiso entre las águedas

Las águedas no dejaron escapar al alcalde hasta que no consiguieron el bastón de mando
El cachondeillo madrugador del Carnaval 2005 se ha solapado en La Bañeza con otras fiestas tradicionales y actos solidarios, como la celebración de Santa Águeda y la tómbola de Cruz Roja para conseguir fondos con los que ayudar a las víctimas del maremoto que afectó al sureste de Asia. Ellas mandan mucho La ciudad se llenó ayer de flores pese a que aún no ha pasado el invierno: eran las águedas de la cofradía penitencial, que, vestidas con sus lucidos trajes regionales, se dirigieron, al son de la castañuela el tambor y la dulzaina, al Ayuntamiento, para exigir al alcalde el bastón de mando. Llegaron ellas, y eran legión, con gran alboroto, al salón de plenos y pronto apareció un José Miguel Palazuelo que no se fiaba mucho este año en la cesión del símbolo de su autoridad por coincidir Santa Águeda con la llegada de Don Carnal, no fuese que bajo los mantones se escondiera algún opositor despiadado que su poder quisiera usurpar. Pero el asunto es que ni Palazuelo podía presentarse a comer en casa sin cumplir la tradición -es casado- ni lo del infiltrado iba en serio. Además, había que evitar por todos los medios que la algarabía mujeril de castañuelas despertase a Doña Cuaresma y llamara al orden a Don Carnal, con el consiguiente perjuicio para la fiesta y la hostelería. El caso es que el traspaso de poder se produjo, entre versos de la águeda mayor, María del Tránsito González Prieto, las bromas del regidor y de los presentes y las peticiones a la santa de salud para los pechos de las presentes. María Pereira Carrera recibió el ramo de flores y la banda que la acreditan como águeda de honor de este año. Dijo ser del barrio de Buenos Aires. El acto concluyó con una sentencia del alcalde sobre el papel de la mujer en la sociedad actual: «Cuando en una negociación la mujer está por medio las cosas van mejor y se alcanza un acuerdo», aseguró un Palazuelo a cuyas espaldas se había situada, disfrazada de águeda, la concejala Ana Gema Quesada. Las águedas abandonaron el Ayuntamiento con gran alegría y bailando por las calles, fundiéndose con los que ya no pudieron esperar más y sacaron alguno de sus burlescos disfraces a la calle. La ola solidaria Los chicos y chicas de la Cruz Roja bañezana sortearon ayer un buen número de productos entre el público que compró papeletas para su tómbola. El objetivo es contribuir a la campaña La Bañeza-Índico, cada bañezano un euro. La tómbola ha tenido un doble sentido para la Cruz Roja: por una parte se han recaudado fondos con los que unirse a la ola de la solidaridad que despertó el tsunami y, por otra parte, se pone fin a la historia de la cesta de los 3.000 euros, la que sortearon por Navidad y cuyo ganador jamás apareció. Conseguidos los fondos que se buscaban para la asamblea local, hacía falta dar una solución a una cesta, compuesta por las donaciones de las empresas de la ciudad, y que fuera satisfactoria.