París, a los pies de La Bañeza
Los diecinueve atletas bañezanos que tomaron parte en la maratón parisina, en la que participan 35.000 corredores, llegaron a meta y superaron sus retos personales

Los atletas bañezanos y sus familias posan ante la catedral de Notre Dame
Cuenta la leyenda que el soldado griego Filípides recorrió la distancia entre Maratón y Atenas para comunicar a sus compatriotas atenienses el triunfo sobre los persas en la Batalla de Maratón. Tras dar la noticia el soldado cayó muerto y en su honor se creó esta prueba atlética. Si bien es conocido el origen literario de la historia, sí ha pervivido el contenido de esfuerzo y sufrimiento que ésta representa, en la que la satisfacción por el trabajo bien hecho parece servir de recompensa. Prueba de ello fue la participación de un total de diecinueve bañezanos en la vigésimo novena edición de la Maratón de París, celebrada el pasado domingo. Estos aficionados al deporte formaron parte de un total de 35.000 asistentes -más del triple de la población actual de La Bañeza-, llegados de 88 países diferentes. Como bienvenida, los encargados del maratón organizaron una carrera consistente en un recorrido de cinco kilómetros en las inmediaciones de la Torre Eiffel hasta llegar a la línea que, al día siguiente, serviría como meta de la propia maratón. Otras ediciones de este prólogo habían contado con una numerosa asistencia, sin embargo la reunión, promovida por la Unesco, no reunió este año a más de 1.000 concurrentes. Varios bañezanos acudieron inmersos en un ambiente de fiesta dirigido por una orquesta francesa que les acompañó durante toda la travesía. El paso lo abría una comitiva de banderas de los países más representados en la maratón, entre las que ondeaba la española. Uno de los asistentes sorpresa fue el campeón maratoniano, Abel Antón, que charló un rato con el grupo de deportistas. Comentó que estaba sólo de visita porque no se encontraba preparado para participar y que tal vez lo intentase en septiembre en la ciudad de Berlín. La mayoría dedicaron el resto del día a visitar la ciudad mientras que otros optaron por la jornada de reflexión previa a la carrera. Los Campos Elíseos congregaron el domingo a los participantes preparados para la salida, a la que dieron paso el ministro de Juventud y Deportes francés, Jean François Lamour y el alcalde de París, Bertrand Delanoë. Todo un recorrido por la margen derecha del Sena, internándose en los bosques de Vincennes y Boulogne, puertas oriental y occidental de la ciudad. Un trayecto amenizado por más de sesenta bandas de música de todo tipo que intentaban hacer los kilómetros más llevaderos. Candidatura olímpica El propósito de convertir el encuentro en una fiesta no estuvo exento de intencionalidad pues en todas partes figuraba algún mensaje de apoyo a París como ciudad candidata a celebrar los Juegos Olímpicos del 2012. No obstante, los deportistas echaron en falta los ánimos que en otros maratones, como el de Madrid, son constantes a lo largo de toda la carrera. A pesar de que el último tercio del trayecto se hizo algo cuesta arriba, todos sin excepción consiguieron finalizar el recorrido entre la primera mitad de los participantes. Los tiempos de duración oscilaron entre las tres y las cuatro horas. Al final, el oro para Kenia y el récord personal para todos los bañezanos