Mesita de noche
SI VEMOS a Rajoy o Florentino Pérez en un fiestorro de la UGT, lógico es pensar que... o se habían confundido de baile o tocaba ese día ir con una vela al diablo. Cosas veredes, amigo Sancho. Quien no podía faltar era Zapatero y al ambón se subió con un visca para el Barsa que era un dedo en la herida para rozarle a Florentino los disgustos de esta temporada. Ya son ganas. No fue lo más simpático del trance. Acto seguido, recordó a los compañeros (y compañeras) que él mantiene y conserva su carnet de UGT. ¿Dónde? Lo reveló: en la mesita de noche. ¡Jodó! ¿Y por qué ahí?... La cosa suele llevarse generalmente con el resto de acreditaciones y plásticos en esa carterita preñada de tarjetas sin crédito, décimos atrasados que se repara en ellos cuando han caducado, facturas, recibos, tickets y papelines de morralla. Pero en la mesita de noche no se sabe bien qué hace un carnet sindical, salvo excitar preguntas. ¿Tiene ese carnet escondido en el cajoncito de arriba o en el de abajo donde se guardan zapatillas y el inevitable orinal de antaño o enmarcado y presidiendo el sueño junto al despertador y ese libro de cabecera que todos dicen que tienen? ¿Lo tiene en la mesita de noche porque es en la alcoba donde más a menudo ha de recurrir a él para acreditarse? ¿Necesita constituirse en comité sindical frente a la patronal del tálamo cada vez que tenga que exigir el débito conyugal a Sonsoles?... Más preguntas: Teniendo en cuenta que no ha de haber una sección o sindicato de presidentes de gobierno (se quedaría solo como secretario, vocales y masa laboral a la vez), ¿a qué rama sindical se adscribe Zapatero: metalurgia, enseñanza, artes gráficas y diseño o actividades diversas, que era donde empaquetaban los viejos sindicatos verticales a los toreros, músicos, domadores y sexadores de pollitos? Está por hacer aún una sociología de las mesitas de noche. Por sus mesitas los conoceréis. Ahí está escrito el rastro de las intimidades, unos medicamentos caducados, una bombilla de la tulipa, dos o tres móviles viejos que no sabemos dónde tirar, un diu que la parienta desechó, papeles en barullo con viejos recibos o la garantía del colchón de látex, bisuterías huérfanas, tres tuercas que sobraron en el desmontaje de la cama... y más. Pero ¿¡un carnet sindical!?...