Diario de León
Publicado por
LOENZO BERNALDO DE QUIRÓS
León

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EL BANCO de España ha advertido de nuevo sobre el rápido incremento que se está registrando de la deuda de las familias. En tan sólo una década, se ha duplicado hasta suponer el 103 por ciento de la renta disponible. Aunque parece espeluznante, ese dato no es grave de momento. Los hogares deben más, pero también son mucho más ricos de lo que lo eran hace diez años y, además, los tipos de interés son muy bajos. Si además se tiene en cuenta que el empleo va bien y la economía no va mal, no deja de ser lógico que las familias desahorren o, en el caso de la vivienda, inviertan. De momento, nada sugiere un empeoramiento de la coyuntura económica, un incremento del paro o un endurecimiento de la política monetaria. En consecuencia, el gasto de los hogares sigue siendo alto. Sin embargo, el panorama no es tan claro en el horizonte del medio plazo. Antes o después, el precio del dinero subirá, la actividad económica se enfriará y, como consecuecia de esos factores, la creación de puestos de trabajo descenderá. Si esa situación se produce de manera brusca, las familias tendrán más problemas para pagar sus deudas que si el ajuste es progresivo y comienzan a ahorrar en espera de peores tiempos. Aunque no hay síntomas de que la situación pueda deteriorarse del día a la mañana, la experiencia nos enseña que eso es posible. Después de los fastos de 1992, llegó la recesión de 1993. Nadie la esperaba, ni siquiera los más sesudos analistas. En este contexto, la actuación del Gobierno resulta a todas luces fundamental. Para que no nos pille el toro de la crisis como en el pasado, necesitamos un superávit presupuestario mayor. Si los hogares no ahorran lo suficiente, el sector público debe hacerlo. Por desgracia, el gabinete socialista está gastando en exceso y eso no se nota en las cuentas públicas, porque los ingresos crecen mucho impulsados por el buen comportamiento de la economía. También es preciso liberalizar más los mercados para que un empeoramiento de la coyuntura no destruya producción y empleo. En suma, se trata de profundizar en el camino trazado en 1996 y que tan buenos resultados ha dado.

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