Diario de León
Publicado por
FABIÁN ESTAPÉ
León

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CON O SIN SEQUÍA -que de todo hay en esta tierra de regalos en demasía- no dejan de plantearse soluciones, que para supuetos especialistas o para lideres de la oposición terminan por señalar -con dedo justiciero- la ingente cantidad de agua, de origen fluvial, claro está, que en nuestra agricultura dominada por el secano, concluyan por encontrar un culpable: la cantidad de hectómetros que con resiganción u obedeciendo a una costumbre secular convierten las desembocaduras de los ríos principales del país en una delta de dimensiones diversas y de aprovechamiento desigual. En España, cuando se trata de despilfarro del agua que se vierte al Mediterráneo, fatalmente se mira siempre hacia el río Ebro; así se hizo, por ejemplo, en aquel banderin de enganche que blandió, aludiendo a las fuerzas «testiculares» el abogado de Estado y ex ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, el célebre Arias Cañete. Cuando se lee incluso de elevados jerarcas del Partido Popular el lamento por el agua que se dilapida, vienen a mi memoria las grandes aportaciones del primer ecólogo de España, el recientemente desaparecido Ramón Margalef, lumbrera de la Universidad de Barcelona. Margalef, que coincidía con Ortega y Gassett al considerar el Ebro como «el único río serio de España», temía la llegada al poder de jurisperitos, geógrafos y economistas del medio pelo, los cuales, sitaudos en la desembocadura del Ródano, del Po, del Ebro y, sobre todo del Nilo, romperían el equilibrio secular y situarían bajo mínimos las aportaciones que han hecho del Mediterráneo una cuna histórica de los primeros tráficos del comercio. ¿Ningún historiador, y por supesto tampoco ningún político ha sabido respetar el camino marítimo que sirvió para conectar, para fecundar civilizaciones y culturas? ¿Cuál es el débito de la Península Ibérica hacía el inmenso cultivo de los transportes marítimos, de la navegación fluvial? No puedo dejar de pensar en las brillantes descripciones de Ramón Margalef. ¿Hasta cuándo -como decía don Antonio Cánovas del Castillo- seguiremos gobernando o con la amenaza de serlo, de suerte o por desgracia, sobre la perspectiva de los aquejados de presbicia cuando todo recomienda mirada amplia y limpia?

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