Diario de León

¿Autos locos? No, robóticos

El desierto de Nevada acogió este fin de semana la primera carrera de la historia de vehículos sin conductor

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Tatiana López - corresponsal | nueva york
León

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Una guerra sin soldados, sin muertos y donde las máqui-nas impongan la ley del imperio. Esta es básicamente la idea que se esconde detrás de la primera carrera de coches sin conductor que se celebró el pasado fin de semana en el desierto estadounidense de Mojave, y donde 23 equipos lucharon por alzarse con los dos millones de dólares de premio que se ofrecían al ganador. El llamado «Gran Reto», auspiciado por la Agenda de Proyectos de Investigación Avanzada (Drapa), pedía a los participantes ser capaces de completar con éxito 212 kilómetros de ruta, sorteando todo tipo de obstáculos y sin ningún tipo de intervención humana. Así pues, con el control remoto prohibido, los coches debían guiarse únicamente por sensores eléctricos y sistemas de navegación. Como dificultades añadidas los equipos debían llegar a la meta antes de diez horas, y sólo conocerían la ruta predefinida poco antes del comienzo de evento. Lo que podría parecer una excentricidad o un delirio futurista, se trataba en realidad de un proyecto financiado por el Pentágono que pretende conseguir automóviles robotizados capaz de trabajar en zonas de conflicto sin tener que poner en peligro la vida de los soldados. Tras el pistoletazo de salida sólo cinco automóviles consiguieron cruzar la meta. La victoria fue para la Universidad de Standford. El coche ganador, bautizado como Stanley, se trataba de un modelo Vollswagen especialmente modificado para la ocasión. Logró atravesar el desierto en 6 horas y 45 minutos. Las dificultades del «Gran reto» ya quedaron patentes el año pasado, cuando ningún concursante consiguió ganar el millón de dólares que se ofrecía como premio. La guerra del futuro Hasta ahora, la idea de un co-che capaz de conducirse a sí mismo resultaba más propio de un guión cinematográfico que de una investigación científica. Sin embargo, para el profesor Sebastián Thrun, jefe del equipo ganador, el futuro está más cerca de lo que pueda parecer. «Después de este suceso histórico podemos pronosticar que en menos de 50 años serán los coches quienes nos conducirán y no al revés», declaró a los medios locales mientras era aupado en hombros por sus compañeros.

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