Ansias de libertad
El maestro Burguês, presidente del grupo de capoeira Muzenza, dirige en el vestíbulo del Musac el bautizo y el cambio de graduación de los alumnos de sus centros del norte de España
«Brasil es más que fútbol, caipirinha y samba». El maestro Burguês -Antônio Carlos de Menezes-, presidente del Grupo Muzenza, estuvo presente en el cuarto encuentro que esta asociación realiza en España de capoeira. Ante la atenta mirada de los alumnos que ayer se bautizaron y cambiaron de graduación y los cientos de leoneses que llenaron el vestíbulo del Musac, el maestro de maestros explicó las cualidades «de un país rico en desarrollo que actualmente exporta e importa riqueza, entre las que se encuentra la cultura y la alegría». Entre lo que se da a conocer al resto del mundo, la capoeira. El origen de este juego está ligado a la época de la colonización, cuando los esclavos comenzaron a enmascarar su entrenamiento físico y su preparación para la lucha bajo el baile y el ritmo marcado por el berimbau y poder estar así preparados para escaparse de sus patrones opresores. «Sus raíces, las ansias de libertad», puntualizó De Menezes. En la actualidad, la capoeira se ha implantado en cerca de 25 países, entre los que se encuentra España, como un «deporte completo». El maestro Burguês destacó las cualidades que permiten al capoeirista mejorar su condición física, su agilidad su flexibilidad, el conocimiento de la cultura y la tradición brasileña, el ritmo y la sensibilidad musical, así como el cultivo del «raciocinio y su agilidad, porque los movimientos obligan a pensar muy rápido». Las piruetas, las patadas al aire y los rápidos movimientos que, al compás de la música, se transforman en un combate simbólico se han convertido en un arma potente que sirve para que muchos niños de la calle «se integren en la sociedad, consigan una educación y se preparen física y psíquicamente para lograr su desarrollo como personas», alegó el maestro Burguês. De hecho, en Brasil, este juego se enseña en lugares tan lejanos como los colegios y los geriátricos. En estos últimos, se imparte como una actividad terapéutica para los mayores. Además, esta danza-lucha imprime en los capoeristas una filosofía de vida basada en los valores de los antiguos maestros, como representantes de la cultura brasileña. Las altas paredes del Musac se empaparon ayer de tradición, de cultura carioca, que se extendió por las salas al ritmo del berimbau, el atabaque y las panderolas. Los pies descalzos se impulsaban desde el frío suelo del museo hacia el aire consiguiendo cabriolas casi sin contacto entre los contrincantes. Arte en movimiento.