Prevenir ataques y paliar daños
En las tres últimas décadas, el lobo ha experimentado en Castilla y León un lento pero continuo incremento poblacional. Si en 1970 su presencia se reducía a una franja que abarcaba el oeste de Zamora y León, la zona norte de León y Palencia, y pequeños núcleos en la frontera de Salamanca con Extremadura y en la tierra de pinares entre Burgos y Soria, los datos referidos al año 2005 reflejan que está presente en todas las provincias (falta al sur de Salamanca y Ávila y al este de Soria) calculándose que hay 149 grupos reproductores seguros con una población mínima de 1.500 ejemplares. El Plan de Gestión comprende un análisis (poblaciones, alimentación, hábitat, ganadería, riesgo de conflictos) y una zonificación basada en el potencial del medio para albergar lobos, en la disponibilidad de presas silvestres y en el riesgo de conflictividad con la ganadería extensiva. También recoge actuaciones relacionadas con la ganadería destinadas a prevenir los ataques de lobos, mantener las ayudas destinadas a paliar los daños causados por la especie, mejorar el sistema de compensación y proporcionar asistencia técnica a los ganaderos. En cuanto a las medidas relacionadas con la especie, el plan apuesta porque la caza sea utilizada como herramienta de gestión en toda la Comunidad, que sea valorada favorablemente por los cazadores y se convierta en un recurso económico para el desarrollo de las zonas rurales.