Diario de León

EL PULSO Y LA CRUZ

Nuevos días de bonanza

Publicado por
ANTONIO TROBAJO
León

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YA ESTÁN MONTADAS las farras para despedir el año 2005 y dar entrada ruidosa y dionisíaca al nuevo 2006. Así es la vida. El cristianismo consiguió bautizar algunas de las fiestas paganas y convertirlas en solemnidades religiosas. Bien hecho. Fue una obra de inculturación de la fe, que, al fin y al cabo, debe ser una obra de humanización. Aunque Federico Nieztsche y otros de sus epígonos no lo vean tan claro. Pero con el Año Viejo -la Nochevieja que dicen, en claro vasallaje al término originante de Nochebuena- no se ha podido. Y menos pretenderlo ahora en una época de neopaganismo y de postmodernidad. Estamos casi, quiérase o no, en tiempos de catacumbas. Por eso hoy, en esta tarde y en esta noche, y más cayendo este día final en sábado, algunos grupos minoritarios de cristianos celebrarán de alguna manera, casi siempre con la Eucaristía, el sentido sagrado del tiempo, que es el mayor y primer regalo de la providencia de Dios. Será buena ocasión para el agradecimiento. Por lo que vino y sobrevino -«todo es ya gracia», que escribía G. Bernanos- y por lo que ha de venir, que no podrá ser otra cosa más que un guiño amoroso de Dios, ya que es lo único que el Señor sabe hacer con respecto a sus criaturas. De momento quien suscribe tiene previsto acompañar, esta tarde-noche, a los ancianos de la Residencia San José, de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, de la capital. Buena ocasión para dar gracias a Dios por todo, en el contexto de la edad dorada de un grupo de nuestra gente acogida a la caridad cristiana, que es el brazo largo del amor de Dios. Me temo, por otra parte, que mañana no esté el horno para muchos bollos después de los excesos de esta noche. Un signo más de esa falta de sensibilidad para otros valores que no sean el egocentrismo y la vida con el máximo de placer y el mínimo de exigencia. Así nos va y no quiero ser catastrofista, pero repasen la actualidad y se encontrarán con fracasos escolares, rompimiento de matrimonios, violencia callejera, consumismo sin cuento, aumento de abortos provocados (en el año 2004 una media de dos por día en la provincia de León), crispación política... O sea, una desmoralización galopante. No es extraño que los bienpensantes que quedan aboguen con apasionamiento por un rearme moral. ¡Cuánto vamos a echar de menos, por ejemplo, a Julián Marías, que en paz descanse! A lo que iba; que no sé si nos quedarán estómago y bazo para poder entrar en la atmósfera de dos conmemoraciones que deberían llenar el día de mañana, con que inauguramos el año del Señor de 2006: la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, y la Jornada Mundial de Oración por la Paz, con su lema de «En la verdad, la paz». Nos quedaremos, a lo sumo, con que es la onomástica -discutible, por otra parte- de los que se llaman Manuel. Y con la desazón de las articulaciones físicas. O sea, con la resaca. Por eso de que nadie fue de romería que no le pese al otro día. Bueno, pues, a pesar de todo, que Dios nos conceda unos 365 días llenos de bonanza. Otras cosas. El próximo año será un tiempo en que la empresa Soltra (siglas de un hermoso título: Solidaridad y Trabajo), que patrocinan Don Antonino Fernández, sobrino de D. Pablo Díez, el fundador del Grupo que fabrica la cerveza Coronita, y los «mejicanos» de Vegaquemada, pegue un tirón y se vaya a los quinientos empleados en su factoría de La Virgen del Camino, en terrenos del complejo de los Dominicos; lo consolador es que la empresa está pensada para dar trabajo a discapacitados psíquicos. Será el año de poder admirar -si no la enreda el diablo- una nueva edición de Las Edades del Hombre, ahora en Ciudad Rodrigo, con el título de «Kyrios», el Señor; esperemos que le siga Ponferrada. Será el año en que León y Astorga podrán contar posiblemente con nuevos Beatos, martirizados durante la locura que nos invadió allá por los años treinta del siglo pasado. Para recuperación de la memoria -que también lo es-, ahí quedarán los nombres del religioso mercedario Luis Arias López, natural de San Miguel de Somoza (Puebla de Trives), martirizado en Daimiel (Ciudad Real), y del seglar padre de familia, miembro de la Tercera Orden Dominicana, ferroviario de profesión, Antero Mateo García, natural de Valdevimbre, martirizado en San Andrés del Palomar (Barcelona). Será el año en que echaremos en falta al frailón que fue el P. Eustoquio Hospital, dominico de La Virgen del Camino, a quien, la madrugada de Nochebuena, se le rompió el corazón de grande que lo tenía.

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