CORNADA DE LOBO
Oh, la France
HAY días que me siento muy francés... y otros que me cago en Francia... va en noticias... es según... me admira el poso volteriano que tienen allí hasta los curas... es la patria de la enciplopedia, de la liberté, la egalité y de esa fraternidad que nadie ha visto... es la cuna del maçón cultamente maquiavélico... la tierra que meció muchos mitos de mi generación y de la anterior y de la de Goya o Falla o Picasso o Góngora... y la de Suero de Quiñones, el macarra, pues desde el XIII hasta la Desamortización, las únicas universidades y empresas agrarias de fincón y dominio que había en todos estos nortes eran la populosa red de monasterios benedictinos con comunidad y títulos dependientes de las grandes abadías francesas donde estaban el jefe, la caja registradora y el dedo que todo lo nombraba... monjes negros que hablaban como Moliere y atropando rentas, granos y odres más que un condestable castellano (pero menos que un leonés conde de luna negra, pernada blanca y picota si no acatas)... monjes de regla y razón que enseñaron a estos mastuerzos a plantar viña, ordenar huerto o montar una botica de salud nacida de las plantas... y dejar un rastro de arte inmenso, monumental... los cistercienses inventaron el gótico, valga como dato... francesa de cabo a rabo es esta catedral cazurra, ahora tan cazurreada... así que en estas tierras tenemos lo francés muy metido por detrás... y por delante, uy... soy de bachillerato francés y el inglés llegó después a rastras... y la Marie Laforet me ponía... y la Jeanne Moreau me trascendía... y con la Piaf los sueños se me volvían en blanco y negro de callejón con organillo... y la France juvenil, artista y contestadora de estos días también me pone avergonzándome de la litrona ibérica...he conocido franceses geniales que aquí recalaron por este camino que lame tu puerta; casi es más suyo que nuestro, pues lo frecuentan y conocen cien veces más... las peregrinaciones masivas a Compostela son un invento francés... en el rastro genético del cazurro residen unos cuantísimos gabachos que aquí afincaron y polvearon... de manera que puedo sentirme muy francés cuando me dé la gana... y además, con mucho orgullo... y por eso puedo cagarme en la France cuando como vecino o como español me desprecian o chulean... pero se acaba el papel, concluyó la loa... el cagamento, mañana.