| Visto y oído | CRÉMER CONTRA CRÉMER
Los luminosos años de Don Saturnino Candidato al título de padre del año

Muestra de Semana Santa de Cafés Las Antillas, en la calle Burgo Nuevo
SE ME ADELANTÓ. Habíamos quedado en nuestras charletas cargadas de humor y de sentido generoso del mundo que nos había tocado, que no era, que no fue, por cierto ni el más venturoso ni el más glorioso históricamente decía que habíamos quedado don Saturnino y el que suscribe en que ninguno de los dos abandonaría este valle de lágrimas -entonces lo era- sin avisar, sin alcanzar un acuerdo, sin llevar a cabo la ilusión de toda mi vida: Conseguir adquirir, por generosa donación del dueño y señor de la obra, una de aquellas casullas realizadas con telas y oros del tiempo feliz de la religión como centro de la vida católica, apostólica y lo que fuera necesario, para salvarse así en la tierra como en el cielo. -«¿Pero para qué carajo de la vela, quieres una casulla?» me preguntaba y a mí no se me ocurría sino asegurarle que ninguna prenda, como no fuera el traje de torear de Joselito, del cual yo era por cierto un seguidor implacable, me causaba mayor devoción como una de sus capas fluviales o tal o cual casulla para el culto personal... Y pasaban los años y los días y cruzaba los apasionados debates, mediante los cuales pretendía convencerle de la propiedad y singularidad de convertir una de sus casullas en vestido talar por un civil desnortado. Por la calle de Bordadores, acabó don Saturnino trasladando su taller de arte sacro y fue allí donde cumplió su promesa y ya que no una capa, me facilitó la posesión de un Ave María, tan delicado, tan brillante, tan henchido de gracia estética, que desde entonces, don Saturnino, sobre mis sueños le tengo. Con aquel cura al que le daba la manía de decir sus misas en la catedralita de San Pedro de los Huertos, era fácil entenderse. En todas las cuestiones acudía con su sonrisa y sus frases de ánimo. Y como coincidiéramos en alguna de las exposiciones-concurso de Antibióticos, como jurados para la concesión de premios y distinciones, el juicio de don Saturnino acababa por predominar, aunque formáramos parte de los opinantes don Antonio González de Lama, don Luis Sáenz de la Calzada, el que suscribe y don Saturnino. No se conseguía descubrir de dónde la venían aquellos juicios que acababan por imponerse. Pero don Saturnino, sin levantar la voz, sin forzar la sonrisa, acababa por imponer lo que después convendríamos todos en que era lo justo. Tenía don Saturnino y tiene, con sus cien años sobre las cargadas espaldas, tal sentido de la justicia y de la religión como medios para la salvación de la hombredad y de los valores eternos, que se decía entonces, que seguir el curso de sus lecciones, de sus confidencias y de sus juicios, era como un baño lustral. Y de aquellas reuniones salíamos confortados y convencidos. Me dijeron que el señor obispo de la Diócesis, don Julián López, presidió el homenaje que con tal motivo del cumplimiento de su centenar de años se celebró. Siento no haber estado en ese asombroso trance, porque le hubiera recordado, con modestia de iletrado su promesa de aguardarme, para cumplir años los dos juntos. Se me adelantó. Y recordarle con su sonrisa imborrable, mi solicitud de aquella casulla de ensueño para ángeles. Más que una madre, una santa Juani Pérez, la madre, y Ana, la hija, se encuentran de maravilla, que es lo que importa. El consorte y padre de la criatura, cuarta de la saga, es Alberto Domingo, corresponsal de Diario de León en La Bañeza, decidido a mejorar a toda costa la tasa de natalidad de la comarca y la provincia, para lo cual, suma ya el cuarto vástago en la casa. El feliz alumbramiento tuvo lugar este lunes, en el complejo hospitalario de León, y desde ayer, la media docena en que se ha convertido ya la familia, ya descansa tranquila en el hogar, especialmente cuando el cabeza de familia sale de casa por algún motivo y deja al resto en paz.... Ahora que las quinielas están 2-1 a favor de la teoría del punto final, la duda se centra en saber si la familia seguirá aumentando o no. María, Javier y Sara, de momento, ya han hecho valer su poder, y han reclamado el derecho a elegir el nombre de la recién llegada. Mil millones de felicidades para todos. Más que un café, una tradición Ahora que las procesiones de la Semana Santa está en su máximo esplendor, iniciativas como la de Cafés Las Antillas se vuelven especialmente simpáticas. El establecimiento de Burgo Nuevo pone a la vista de su público una nutrida exposición de artículos propios de estas fechas, que constituyen toda una seña de identidad propia. Un iniciativa feliz. Más que una feria, una tentación La Feria del Marisco estrenó ayer su segunda edición en la Plaza de Toros, para dar a conocer las excelencias de los productos gallegos en la capital leonesa, después del éxito que supuso en la oportunidad anterior la gran presencia de público. Al evento acudieron representantes del Ayuntamiento de León, que dieron cuenta de la calidad que se aprecia en los mariscos presentados en esta oportunidad. Más que una estrella, una diva Las dotes maternales de Britney Spears quedaron de nuevo en entredicho tras recibir otra visita de los servicios sociales para interesarse por cómo se cayó de una trona el bebé de la cantante. Según informó ayer la prensa en Los Angeles, Spears llevó el pasado viernes a urgencias al pequeño Sean Preston Federline, de seis meses, después de que se cayera. Aunque la cantante de 24 años quiso obrar con discreción, no lo ha conseguido, dado que las leyes en California obligan al centro médico a informar de este tipo de situaciones a los servicios sociales.