Diario de León

LITURGIA DOMINICAL

El desafío de la muerte

Publicado por
JOSÉ ROMÁN FLECHA ANDRÉS
León

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EL DOMINGO pasado, el mensaje litúrgico incluía una fuerte interpelación a nuestra fe. Ante las dificultades de la vida, reflejadas en la tormenta que azota la barca, es preciso confiar en el Señor, al que obedecen los vientos y el mar. Ése era el mensaje. Es verdad que aquellas dificultades parecían ajenas a la misma persona. Hay un drama más profundo que acompaña a todo ser humano: el de la muerte. Ahí es donde realmente se pone a prueba nuestra fe. Eso es lo que nos dice la liturgia de este domingo 13 del tiempo ordinario. Se habla con frecuencia de la sexualidad, como un tabú. Efectivamente, el sexo es una realidad fascinante e inquietante a la vez. Pero el tabú más importante es la muerte. Ella sí que nos atrae y nos horroriza al mismo tiempo. Estas dos grandes realidades marcan el principio y el final de la vida. Seguramente por eso son inevitable. De hecho, aparecen constantemente en la pantalla de nuestros televisores. Y si las presentan es porque los espectadores les prestan atención de buena gana. Más que maestro «Dios no hizo la muerte ni se recrea en la destrucción de los vivientes» (Sap 1,13). En esas palabras del libro de la Sabiduría está la clave para la liturgia de hoy. El judío alejandrino que escribió este libro afirma que Dios es la fuente y el dueño de la vida. Además, sugiere que la justicia, es decir, la santidad del ser humano, es semilla de inmortalidad. Pues bien, esas ideas se reflejan en el evangelio (Mc 5,21-43). Jairo pide a Jesús que cure a su hija. La niña muere. Y Jesús sigue aceptando el desafío. El relato contiene algunos mensajes importantes: - Un judío practicante, encargado del culto en la sinagoga, reconoce el poder de Jesús sobre la enfermedad. Tiene fe en él. Una fe más firme y confiada que la de los discípulos de Jesús. - La multitud se apoya en su propia experiencia para afirmar, en cambio, el poder inapelable de la muerte. Reconocen a Jesús como «el Maestro», pero nada más. - Jesús habla a la niña muerta y le devuelve la vida. La devuelve al amor de la familia. El poder de la vida ha vencido al poder de la muerte. Con su palabra y su acción, Jesús muestra ser más que un «maestro». Señor de la vida «Talita qumi». Esas palabras arameas significan: «Muchacha, levántate». La tradición evangélica ha recogido esta frase con la que Jesús da la vida a la hija de Jairo. ¿Qué pueden significar para nosotros? ¿ Estas palabras son ciertamente una llamada a cada uno de los creyentes. El Maestro no quiere la muerte. Tampoco quiere esa apatía que nos mantiene inmóviles e inactivos ante el drama del mundo. ¿ Estas palabras son también una orden para la Iglesia entera. Son muchos los que se preguntan si la comunidad cristiana ha perdido toda capacidad de reacción y de respuesta a los desafíos del momento. También ella ha de ponerse en pie. ¿ Y, finalmente, estas palabras son una interpelación a toda la sociedad, que tantas veces parece como sedada para no percibir el mal y los dolores de los que se lamentan y sufren. - Señor Jesús, que has aceptado el desafío de la muerte para devolver la confianza a quienes creen ti, te reconocemos como dueño de la vida y te rogamos nos devuelvas la esperanza y el coraje. Amén.

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