Diario de León
Publicado por
CARLOS G. REIGOSA
León

Creado:

Actualizado:

EN EL texto del acuerdo en que la Unión Europea ha pedido «el cese inmediato de las hostilidades» en Líbano, «seguido de un alto el fuego sostenible» que permita el despliegue de una fuerza multinacional de paz, España ha logrado introducir un párrafo en el que se afirma con rotundidad que «no hay solución militar para los problemas a que se enfrentan los pueblos de la región». Es un párrafo puramente admonitorio o evaluativo, pero, si me apuran, es lo más valioso de la posición europea. Porque define un punto de partida que, de ser aceptado por todos, nos situaría ante una solución diplomática del enrevesado problema. Lo lamentable es que, con semejante párrafo, nuestro país sólo ha asumido una especie de liderazgo espiritual sobre lo que debería suceder, pero no sobre lo que realmente va a ocurrir. Basta con echar un vistazo al enconado historial del conflicto para darse cuenta de que todos buscan afanosamente una solución militar para los problemas de la región. Directa o indirectamente. Y en este mal camino está el quid de la cuestión, y lo seguirá estando por mucho tiempo. Israel, Hezbolá (no olvidemos que forma parte del Gobierno de Líbano), Siria, Irán, Hamás... ¿Quién ha renunciado a una solución militar? ¿Quién no se está preparando para que, también en el futuro, la solución sólo pueda ser militar? Nuestro ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, conoce bien el problema, quizá mejor que ningún otro dirigente europeo, pero no favorece la solución añadiendo dosis de ingenuidad. Es como si alguien, lleno de buena voluntad, fuese ahora a la frontera judío-libanesa y clavase una pancarta que dijese: «Prohibido disparar porque es inútil: la solución está en otra parte». No vale la pena de imaginar el nulo caso que le harían. Sin embargo, la afirmación introducida en el comunicado de la UE a instancia española es deseablemente cierta. Y está bien recordar que no hay una solución militar que valga, como se está viendo. Pero, dicho eso, hay que convencer y comprometer a las partes en litigio -sobre todo a Israel , Siria e Irán- de que en un futuro de paz y concordia caben todos. Y también los hoy arrumbados palestinos, por supuesto. Este sería el buen camino.

tracking