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La estabilidad es la enemiga de la líbido

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El deseo sexual se enfrenta a varios enemigos y entre ellos se encuentra la seguridad en una relación. Así se desprende de una investigación llevada a cabo por una universidad alemana, que asegura que la líbido femenina cae irremediablemente una vez la relación de pareja ha alcanzado la estabilidad. En cambio, el nivel de apetencia masculino se mantiene constante, sin importar el tiempo. Un equipo de la universidad alemana de Hamburgo llegó a estas conclusiones después de entrevistar a 530 hombres y mujeres sobre sus necesidades sexuales y amatorias. Los resultados, publicados en la revista Human Nature y de los que informó la BBC, sostienen que el 60% de las mujeres de treinta años que comienzan una relación querían sexo «con frecuencia» en el inicio de su emparejamiento. Este porcentaje, sin embargo, caía al 50% una vez transcurridos cuatro años. Y una vez llevados veinte de convivencia, sólo un 20% mantenían vivo el deseo sexual. Los hombres, por el contrario, se situaron en un estable 60-80%, sin sentirse influidos por el tiempo de relación. Teorías de la evolución ¿A qué se debe esta diferencia de un mismo hecho compartido? El director del estudio, el doctor en psicología Dietrich Klusmann, echa mano de las teorías de la evolución. En su opinión, los hombres mantienen alto su nivel de deseo sexual para evitar verse desplazados por una pareja más activa. En el caso de las mujeres, un alto nivel de actividad sexual al comienzo de una relación contribuye a sellar unos lazos de intimidad, que, una vez alcanzados, dejan paso a un menor interés carnal. Existe otra cuestión en la la percepción masculina y femenina difiere radicalmente. Mientras la inmensa mayoría de las mujeres encuestadas en el estudio, un 90%, aseguró que el cariño era fundamental para una vida en pareja, un 25% de los hombres que llevaban 10 años de convivencia admitieron que todavía buscaban ser correspondidos con ternura. Con todo, no existe una explicación única para estas diferencias. Klusmann cree que la disminución del deseo femenino podría ser una tác-tica orientada al hombre: para que su interés no decaiga.

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