Juego de contrastes en Cibeles
De la sencillez de Fernando Lemoniez y la elegancia de los vestidos de Ángel Schlesser al espectáculo colorista de Montesinos o Ágatha Ruiz de la Prada. Pernas apostó por los 60 La pol

Juanjo Martín
La escasez de propuestas novedosas marcó este lunes la primera jornada de la Pasarela Cibeles en su 44 edición. Si acaso, despuntes de creatividad en algunos diseños del donostiarra Fernando Lemoniez y la elegancia de los vestidos de noche del santanderino Ángel Schlesser. Un día de contrastes que pasan de la sencillez de ambos al espectáculo colorista de Montesinos o Ágatha Ruiz de la Prada. Antonio Pernas inauguró la mañana con una línea muy juvenil, alegre y minifaldera, que imita la década prodigiosa, los sixties . Cuadros vichy, tejidos metalizados o dorados, toques de charol o de plástico transparente, estampados románticos de margaritas... Y colores vivos como amarillos, verdes o rojos que junto al blanco visten las faldas mini o los shorts. El diseñador gallego despidió en esta edición a su mujer Maria Freire, infatigable colaborada que deja de trabajar en el negocio familiar y recibió los abrazos de la mayoría de los diseñadores de la pasarela. Lemoniez sigue su estilo invariable, marcado por la sencillez. Vestidos sastre en tonos marrones con remates vivos, clásicos y bien trazados; los pantalones anchos de pata de gallo contrastan con una noche más lujosa en la que aplica 'voiles' de algodón entrelazado con unas hojas negras de guipoure. Vestidos sueltos y otros en palabra de honor dan prueba de la importancia de los volúmenes en este diseñador. Espectáculo colorista La ministra de Cultura fue puntual espectadora del desfile de Francis Montesinos, a quien se le ha concedido la medalla de las Bellas Artes. El diseñador valenciano siempre trae el espectáculo colorista a la pasarela y esta vez rinde tributo a su tierra en la parte más fallera (La nit del foc) con una explosión de estampados, que siguen siendo su seña de identidad, de inspiración marinera o del ambiente cálido del Mediterráneo. Mangas bolero, volantes o faldas con vuelo en la caída siguen marcando su estilo. El punto, bien a mano como industrial, sigue formando parte importante de sus colecciones y en esta línea destaca el más fino, a base de hilo, para vestidos envolventes. Montesinos sigue vistiendo al hombre con faldas pareo, que abundan en la colección. El cierre lo puso un composición de flores naturales que convirtió a un maniquí en jardín del Edén andante por las pasarelas. Ángel Schlesser bajó el ambiente barroco con una colección más neutra. Desde la suavidad de los colores (blanco, gris claro, crudo solo o combinado con negros) a las formas amplias, de manera que incluso los vestidos rectos tienen un cierto volumen en la caída. De ahí, a los vestidos globo. Los vestidos son el punto fuerte del modisto cántabro y entre ellos destaca su colección de noche, lujosa y elegante, confeccionada en satén de seda para vestidos con cuerpo drapeado y escote palabra de honor, u otra línea en la que se marca el talle con pliegues y pinzas bien estructuradas. Los colores para la noche son crudo, rojo, blanco y azul petróleo. En contraste, la tarde subió de tono con el desfile de Ágatha Ruiz de la Prada, que ha estrenado un nuevo estampado en espirales inspirado en el arte contemporáneo, concretamente en Nicky de Saint Phalle. Faldas con vuelo y estampados.