Relacionan las variaciones de la órbita terrestre con las extinciones
Un equipo de investigadores franceses, holandeses y españoles, entre los que se encuentran los paleontólogos María Ángeles Álvarez Sierra, de la Universidad Complutense de Madrid, y Pablo Peláez-Campomanes, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, ha encontrado una relación directa entre las extinciones de pequeños mamíferos y la aparición de otras nuevas, con el ciclo astronómico terrestre, es decir, con las oscilaciones del clima provocadas por los ciclos de excentricidad, inclinación axial y precesión de la órbita terrestre, a las que se conoce como «pulsaciones glaciares». Según los científicos, con este descubrimiento se refuerza la teoría de que la especiación estaba modulada por el clima, ya que los cambios producidos tanto en la inclinación como en la órbita terrestre provocaban fenómenos climáticos como heladas más abundantes y variaciones en las precipitaciones de agua y nieve que modificaban el hábitat, la vegetación y la disponibilidad de alimento, factores que podían determinar la supervivencia de los seres vivos. Aunque los ciclos tienen una duración que oscila «sólo» entre 25.000 y 100.000 años, la coincidencia de todos ellos origina cambios muy profundos, incluidas glaciaciones. La investigación, dirigida por Jan van Dam, de la Universidad de Utrecht, y cuyas conclusiones aparecen publicadas en la revista Nature , se ha centrado en el análisis de más de 80.000 restos fósiles de roedores pertenecientes al Mioceno y al Plioceno (hace entre 24 y 2 millones de años), algunos ya extinguidos y otros que aún sobreviven (ardilla, hámster, lirón) pertenecientes a yacimientos de antiguos cauces fluviales de Madrid, Teruel y Zaragoza. Se ha constatado que las especies se expandían y extinguían en dos ciclos, uno largo, de 2,4 millones de años (coincidiendo con variaciones en la órbita terrestre), y otro más corto, de 1,2 millones (relacionado con cambios de la inclinación de la Tierra en torno a su eje). Según los autores del estudio, los cambios cíclicos producidos en estos micromamíferos (y tal vez en los grandes mamíferos, anfibios y reptiles), están relacionados con los ciclos astronómicos de 2,3 y 0,9 millones de años, tiempo que tarda la órbita terrestre alrededor del Sol en variar su elíptica, y con los cambios en la inclinación del eje terrestre, que varía entre 22,2 y 24,5 grados. Afirman, además, que la Tierra podría estar actualmente en uno de los grandes periodos, aunque no se arriesgan a aventurar qué puede suceder en el futuro. Advierten, no obstante, que el actual cambio climático no tiene nada que ver, ya que es mucho más rápido que el ciclo natural, que tarda miles de años.