Un chip permitirá controlar la evolución de enfermos intestinales
M ás de 3.000 personas de siete países europeos, afectadas por enfermedades inflamatorias intestinales como colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, ensayarán el primer chip del mundo diseñado para pronosticar cómo evoluciona cada individuo, las complicaciones que surjan y los fármacos que le serán más beneficiosos a lo largo de su vida. El Instituto de Investigaciones Biomédicas, vinculado al Hospital Clínico de Barcelona, será el encargado de coordinar el consorcio europeo para desarrollar el «IBDchip», compuesto por una placa de vidrio impregnada con el ADN de 200 mutaciones genéticas atribuidas al síndrome intestinal, sobre la que se depositará el ADN obtenido de una muestra de sangre de los pacientes. La investigación tiene como objetivo determinar qué enfermos deben ser tratados intensamente desde el inicio de la enfermedad, porque su perfil genético les hace ser propensos a sufrir fístulas o estenosis intestinales que requerirían de una intervención quirúrgica, o quienes pueden mejorar gracias a la aplicación de terapias poco agresivas. El IBDchip estará a cargo de un robot propiedad de una empresa ubicada en Zamudio (Bilbao) encargada de desarrollar la tecnología con la que se analiza la muestra de ADN de los pacientes y se establecerá el pronóstico personalizado. El proyecto tiene tres años de duración, supondrá una inversión de 2,5 millones de euros que serán aportados por la Unión Europea, y contará con la participación de otros centros europeos especialistas en enfermedades inflamatorias y genéticas, ubicados en Amsterdam, Kiel, Lovaina, Milán, Oxford y Praga. Las enfermedades inflamatorias intestinales afectan a 120.000 españoles y a más de un millón de europeos, y su tratamiento supone a la sanidad pública española unos costes anuales estimados en mil millones de euros. La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son inflamaciones intestinales en las que intervienen cientos de genes (sin embargo no son hereditarias), no todos ellos conocidos, así como condicionantes ambientales como por ejemplo el tabaquismo.