CRÉMER CONTRA CRÉMER
Más aviones
NOS ANUNCIAN que los alemanes se disponen a encargar a España una partida de aviones para perseguir gaviotas sin duda, y si les cae a mano para apagar incendios forestales. Se habla de miles de aparatos y de más miles de puestos de trabajo. Es lo de siempre en estas tierras nuestras lo del ofrecer y no dar, que así que se presta el personal le colocan un negocio o una sociedad, limitada o no, y para engatusar al señor de los dineros, le aseguran como complemento de los aviones, cuando menos unos cuantos millares de colocaciones, con lo cual el problema de la ocupación laboral para uruguayos y polinesios está asegurado. También nos dicen que en Badajoz, creo, se disponen a hacerse cargo de una Escuela de Aviación, como aquella de León de tantísimo prestigio que acabó en escuela de técnicos aeronáuticos para arreglar aparatos averiados. Para ambos ambiciosos proyectos estaba o está preparado y dispuesto León, que es tierra con antecedentes, y que dispone de territorio para que en él aterrice toda la escuadra germana en caso de guerra, si es lo que en definitiva se busca... («Si quieres la paz, prepárate para la guerra», que decía el especialista en matanzas) que estos proyectos podrían de manera bastante decisiva, solucionar el grave problema de la ocupación laboral en nuestro territorio. Las candidatos a lo que buenamente sea, se echaron a la calle demandando para León la concesión de esta fábrica de aviones y de esta escuela de aeronáutica. Había sido anunciada su concesión hacía muchos años y por representaciones políticas muy aseguradas y dispuestas. Se habló de ésto como de la concesión de biomédica y de la progresión de otras concesiones industriales, con tal efusión y difusión que los españolitos de este trozo de España se sintió liberado al fin. Y hasta dispuso territorios y dineros para lo uno y para lo otro. Dineros nunca faltaron ni para la Cultural ni para Antibióticos pero ni Antibióticos sale de la limitación industrial y la precariedad económica ni la Cultural abandonará la tercera categoría. No porque nuestros méritos sean inferiores a los de Boecillo, por ejemplo, ni porque nuestros hombres clave, tuvieran menos influencias que un sereno de comercio, sino lisa y llanamente porque los operadores políticos de León, andando por las ramas nunca acaban de poner los pies sobre la tierra. Y con todo y con disponer en la actualidad con más autoridades que Valladolid, por ejemplo, y con contar con mucho más territorio para ofrecerlo gratis, ni la Escuela de Aviación de Badajoz ni los aviones en vuelo de Boecillo, tendrán su puesto aquí, donde nos conformemos, sin levantar demasiado el grito, con que se nos asegure que el complejo de este o del otro invento será una realidad cuando San Juan baje el dedo. Y en vano, algunos de nuestros hombres representativos intentan construir un discurso, protestando y exigiendo que cuando menos se nos trate como a iguales. Y es que la vida política de León es como un sueño del que, como diría Novalis, vivimos envueltos en humo.