Diario de León
Publicado por
CÉSAR GAVELA
León

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SÉ QUE HOY POR HOY es quimérico, pero El Bierzo tendrá su aeropuerto dentro de unos cuantos años. Un aeropuerto que beneficiará también a la Cabrera y Valdeorras, al bello Bolo de los lobos y al Courel de los misterios. Ahora bien, lo cierto y real es que el aeropuerto del Bierzo es el de León, y por eso los bercianos estamos interesadísimos en que esa pista sea cada vez más larga y las instalaciones más cualificadas, y los vuelos que de ella parten y llegan, mucho más profusos y diversos. El aeropuerto de León fue una buena idea, desde luego, aunque muchos no estaban de acuerdo entonces. Y sucede ahora que el PSOE, y creo que con buen criterio, pretende que el aeropuerto de León se abra a los vuelos de bajo coste. Es algo imprescindible. Ingresar en el escalafón de una serie de ciudades españolas que hasta hace poco eran mucho menos visibles en el resto de Europa. Y lo eran porque sus nombres no aparecían en los paneles de los aeropuertos del continente. En París, en Londres, en Berlín no salía la palabra Reus o Vitoria al lado de las consabidas New York, Roma, Buenos Aires... Pero ahora sí. Ahora un vuelo sale para Sydney y el siguiente para Pamplona. Esta revolución tiene tales proporciones que, por poner un ejemplo, muchas señoras de Gerona van con frecuencia a París. Se pagan un viaje de ida y vuelta en el día desde su hermosa y judaica ciudad, se pasan la jornada de compras en la capital de Francia y regresan a la noche a su piso plácido junto al Oñar, o en las laderas que tanto trasegó Josep Plá; quien, por cierto, escribió un libro espléndido sobre esa urbe catalanísima. Y donde ya está Gerona debe estar León, y estará. Será maravilloso volar hasta León, desde París, por ejemplo. O desde los muchos aeropuertos británicos. Desde las ciudades alemanas y holandesas, cubiertas de flores. O desde los ordenados burgos escandinavos. León tiene que estar ahí, conectado a Europa. León, ciudad muy bella y oxigenada, capital de una provincia sensacional (y poco conocida) necesita esos vuelos. Y que venga a León cada fin de semana una pequeña parte de esa clase media culta o semiculta que viaja constantemente. Bien lo veo en la ciudad de Valencia, donde habito, y que está abarrotada de latinos y anglosajones todos los fines de semana. Y en otras fechas, también. Y antes nadie la visitaba: era la ciudad de España con menos turismo en relación a su tamaño. Hoy no es así. Y los vuelos baratos son los artífices de esta revolución, no solo la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Aviones, aviones, aviones. Ese mercado está en mantillas, aunque no lo parezca. El de los vuelos baratos, el de la orgía de los europeos husmeadores de ciudades, de rincones, de parajes, de casa rurales, de tabernas, de tumbas, de lo que sea. Internet hace todo factible. Y no hay enfermero de Ámsterdam, burócrata de Hamburgo, aparejador de Liverpool o maestro de Turín que diga no a un fin de semana en la bella ciudad del Bernesga (y del olvidado Torío). La catedral, San Marcos, San Isidoro, el MUSAC... Y también el viaje raudo a Las Médulas y a la romana Astorga. Eso es el futuro, el presente en realidad. Y luego, el lunes, bajo la lluvia de Manchester o de Bruselas, a recordar las mantecadas de Astorga, o los botillos de Bembibre. León necesita estar en ese escenario del aire y de la tierra. Y lo conseguirá. En cuanto al aeropuerto del Bierzo, ya pasará de la quimera a la realidad. Aún llegaremos a ver en los paneles de Londres o de Chicago, emparedado entre los nombres de Río de Janeiro o de Tokio, el bonito rótulo: «El Bierzo». Porque lo de Ponferrada no queda bien. Aeropuerto del Bierzo. Allá donde termina el barrio de La Placa, por ahí lo imagino. Hasta veo las levas de suizos avanzar por la calle del Reloj. Y hacerse una foto con el barquillero.

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