Gente de aquí y de allá
Hasta el fin del mundo
Después de visitar 85 países en bici, Daisuke Nakanishi recorre ahora el Camino

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Si su vida se resumiera en cifras habría que mencionar los 106.128 kilómetros que lleva recorridos hasta la fecha. Los 70 kilos de peso que lleva en su mochila o las 65 veces que ha tenido que cambiar las ruedas. A todos estos datos habría que añadir los 300 amigos que actualmente tiene en su correo electrónico y que ha conseguido en los 85 países que ha visitado desde que hace diez años saliera de su Osaka natal con un claro objetivo: recorrer el mundo. «Éste es mi sueño, desde pequeño, y cuando acabé la carrera de empresariales estuve trabajando seis años en una constructora para poder conseguir hacer realidad mi deseo de dar la vuelta al mundo», declara Daisuke Nakanishi. Camina despacio por las calles de León, en busca de la oficina de turismo, y no para de preguntar cosas de una ciudad que visita por primera vez. Después de haber recorrido América dos veces, una por la costa Este y la segunda por la Oeste, haber hecho varios viajes por Europa y África ahora ha decido hacer el Camino de Santiago para después poder llegar a Finisterre. «Llegar al fin del mundo», puntualiza. También habla despacio, en el castellano que aprendió en sus primeros años de viaje por América Latina, y explica que según sus cálculos aún le quedan dos años sobre la bicicleta, antes de regresar a Japón. De su largo viaje destaca la gente que ha ido conociendo y los amigos con los que ha establecidos lazos. Asegura que dormir en el Camino es fácil porque hay muchos albergues, pero que siempre que un amigo le invita a hospedarse en su casa y a comer los platos típicos de cada zona acepta la invitación, que después él devolverá cuando se instale de nuevo en Osaka. Es en esos días, en casa de amigos, cuando aprovecha para lavar la ropa y descansar. «Aunque no tengo un amigo en cada puerto... casi. Yo quiero conseguir un millón de amigos», asegura con una sonrisa pícara. En su equipaje, una tienda de campaña, en la que suele dormir, y su inseparable cámara de fotos. Nunca ha sentido la necesidad de quedarse en algún sitio, capturado por la belleza del paisaje o por la calidez de sus habitantes. «Tengo mucha curiosidad, quiero seguir conociendo gentes y culturas, antes de llegar a casa tengo que visitar 120 países», declara satisfecho. Desde que salió hace diez años de Osaka sólo ha regresado dos veces a su casa para ver cómo están sus padres. «Ya tienes edad para volver a Osaka, encontrar un trabajo y casarte», apunta que le recriminó su madre en su última visita. Tiene 36 años y en uno de sus viajes a Namibia cogió la malaria, «la única enfermedad fuerte de estos años». No le disgusta la soledad, explica que a veces los amigos condicionan el viaje; sin embargo, una de las preguntas que realiza en la Oficina de Turismo, después de sacar varias instantáneas de la Catedral escondida tras la nieve, es para saber dónde puede conectarse a Internet. Necesita mantener el contacto porque esta noche le espera un amigo en Ponferrada, que le dará casa y le explicará los aspectos más destacados de su ciudad. Daisuke Nakanishi ofrece su página web, www.daisukebike.be, a todos los interesados en conocer su historia, además de las ediciones en inglés y japonés, en castellano.