Diario de León
Publicado por
Antonio Núñez
León

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ME HABÍA costado no poco asumir que el más burro de la provincia en el manejo del ordenador pudiera ser un servidor, complejo nada fácil de superar en los tiempos de Zapatero con el León del Inteco. En el último recuento electoral, sin embargo, creo haber encontrado un compañero de recua borriquera, a saber el subdelegado del Gobierno, Francisco Álvarez, con el trota y vaivén de diputados provinciales que, yendo y viniendo, han acabado quedando en la cuadra del PP para gobernar el Palacio de los Guzmanes: primero eran once populares, otros tantos socialistas y tres de la upeele; luego, doce, once y dos, respectivamente; y, por último, trece, once y uno. Mañana Dios dirá, cuando hagamos la prueba del nueve. Paco Álvarez y yo éramos compañeros de clase en los aún no tan lejanos tiempos del seminario de La Bañeza, cuando intentábamos desasnarnos los dos a base de latines y reglas de tres, si bien con dudoso éxito por lo que se ve ahora. Si llegamos ambos donde hemos llegado está claro que era porque había otros más bestias, lo que dice mucho en nuestro favor, así es la vida. La próxima vez que me lo encuentre en la calle, porque ya no tenemos edad para recreos, pienso decirle: «Macho, yo seré un antiguo por escribir los artículos a mano -éste por ejemplo- pero tú no has pasado de contar con los dedos, así que, de borrico a borrico, no le deis en el PSOE más vueltas a la noria de la Diputación». Contra los que piden que dimita Francisco Álvarez de subdelegado del Gobierno servidor opina que no hay para tanto. Dudo que lo haya hecho intencionadamente, porque para eso tampoco valemos los ex seminaristas, dicho sea en su defensa y en defensa propia. Villalba, por ejemplo, sería otra cosa, aunque también es de letras: calcula los votos antes de llegar a las urnas o a la asamblea del partido, y el que no lo crea que pregunte en Caja España (a ver cuándo nos dan una vivienda social y protegida, como a la su niña en los madriles). Comparados con él Paco y yo seguimos siendo unos monaguillos, tratados a menudo, eso sí, a hostia limpia. La pifia de Francisco Álvarez, que ahora llaman «error informático», ha estado a punto de crear una crisis sin precedentes en el PP local con la presidenta Isabel Carrasco, buena leona, arrojada a los pies de los caballos. Se ha librado por uñas y en el penúltimo momento porque ya tenía a los suyos propios con el aliento en la nuca del próximo comité provincial. Después del susto y el revolcón a lo mejor ha aprendido algo de Ponferrada, Cistierna o Astorga, por citar sólo tres sitios donde metió la zarpa y, por poco, se la comen. Indemne, aunque lamiéndose las heridas, propone ahora un pacto a la UPL en el Ayuntamiento de la capital, estrategia que recuerda a Napoleón, otro que mandaba mucho, según el cual una retirada a tiempo es una victoria. Lo otro de que la mejor defensa es un buen ataque queda bien, pero lo más probable es que te estrelles. Algunos en el PP leonés han respirado con alivio tras el último recuento de votos y otros se limitan a decir, por todo comentario, aquello de que «mal bicho nunca muere», ellos sabrán porqué. Carrasco sabrá también lo que hace para ganar lo que su partido no tiene aún del todo perdido. Hay dos opciones. Algunos han enseñado demasiado la oreja en el PP pidiendo su cabeza y puede caer ella en la tentación de acogotarlos, como a los conejos. O dejar que regresen a la madriguera y así son más. Los votos, ya se sabe, se reproducen cada equis años y legislaturas. Volviendo a los fallos informáticos, dos y dos no siempre son cuatro, según el subdelegado del Gobierno. Consuélese pensando que, si hubiera sido pepero, a estas horas los suyos le hubieran acusado como poco de pucherazo digital, fascista mamporrero de urnas, cacique vendido a Valladolid y cosas aún peores que el apodo por el que lo conocemos los ex guapos del seminario de La Bañeza, y que nos perdone el señor obispo: Paco putas ¿Pasa algo? En cambio ahora sólo pasa por un asno en Internet, tal que un servidor. Y en el PSOE pasa lo mismo. Ya le estaban preparando al secretario provincial Miguel Martínez, alcalde invicto de San Andrés del Rabanedo, una candidatura alternativa a la Diputación con una innombrada «primera mujer socialista que accede al cargo», patatín y patatán... Y digo yo, a efectos de hacer puentes y carreteras, si dará igual vestirse por la cabeza que por las piernas sin que nadie se llame a engaño. En el PP Carrasco es la única que gasta pantalones. En cuanto a la UPL, si Álvarez y yo contamos aún con los dedos, a ellos les sobran con poco más que el meñique para el Ayuntamiento de León. Así no se puede tener la sartén por el mango.

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