Moricos somos
NO BUSQUES algún rastro de sangre astur en tus venas. Nanainas. La última que pudiera quedar se perdió del todo cuando en el siglo IX quedó esta tierra cazurra desierta de gentes por un siglo. Quiero decir que tienes encima tanta genética de los astures como de Sissi emperatriz. No te atribules. Consuélate y piensa que es mejor así, pues la ralea astur era purrela en su mitad. Cierto que fue numantina su resistencia (retardando el progreso imparable que vino con Roma), pero fueron también broncos y muy cabrones con los suyos, que ya estaba empadronado aquí Caín entre las veinte tribus astures inspirando la inquina y la traición. Ni nosotros ni nadie que alcances a ver somos hijos de esa sangre astur ya fósil, cuando no mentira. Nosotros descendemos de algo más grande, de unos cien mil padres originales reconocidos, sin contar lo que polvearon aquí frailones franceses de misa y olla, el curato extraño que llegó de cualquier parte, las mesnadas al paso, los romeros de la ramería o los funcionarios palatinos. Este León fue el paraíso del ocupa medieval, una tierra de promisión que daba parcela y monte al que se atreviera a refundar y repoblar en aquel siglo X, el más revuelto, angustioso y prometedor de esta historia. Pocos se atrevían si no era junto a un torreón fortificado o un convento con prerrogativas. Los más decididos y subvencionados para aquel repoblamiento fueron mozárabes, cristianos huídos del Califato. Ellos son el primer caudal genético del León reinventado en la Edad media. La midad era clérigalla, cosa que no obsta para anidar en jergón. Tenían, además, el favor real. Fueron poder eclesiástico y cazurrón durante dos siglos, hasta ser reemplazados por monjes de císteres y clunys con ideas y liturgias nuevas. Hubo gran resistencia. Se acuñó entonces nuestro tradicional atravesamiento cazurrote ante lo nuevo. Después de todo, eran moros de gusto y de actitud fundamentalista. Construían al estilo moro por gusto (felizmente contaminado), pero también para que las razias árabes no les destruyeran lo edificado. Listos ellos. Y como nietos de cristianos moros, moricos somos, no te quepa duda. Y hasta la raza ovina que nos empapa el orgullo, las históricas merinas, moras son también (y otro tanto las trashumancias)... así que, mori, mora o morico podemos ser.