CRÉMER CONTRA CRÉMER
Vacaciones con Kodax
¡VAYA JALEO, JALEO¿! Se acabaron las disputas Y ahora empieza el tiroteo... Y que los dioses nos libren de todo mal, que del bien Dios nos librará. Porque es el caso de antes, algo antes y con dolor en el corazón, de que dé comienzo el nuevo curso político, administrativo y laboral, nos veremos obligados a enterrar nuestros muertos del Líbano y del Yemen, advirtiendo al personal que nos estará leyendo, que aunque ni les ofrezcan el paraíso de Alá, con cien huríes en paños menores, no se les ocurra intentar cubrir su cupo de vacaciones en ninguno de los países en donde los hombres cubran sus pensamientos con turbantes y las mujeres con chilabas peculiares y pañuelos como los que usaba en los duelos mi tía Federica. El mundo lo dejamos, cuando nos disponíamos a coger el tren sin mirar a quién, absolutamente confundido y tembloroso. En esta España nuestra se han contabilizado durante el tiempo estival, no menos de cuarenta atracos de distintas marcas, desde rumanos bárbaros hasta precavido chicos de faz oscura. En las carreteras de la bella y trepidante Hispania feliz, caen los viajeros como moscas a un panal de rica miel, y las señoras estupendas y las que no los son tanto pero algo, se ven acosadas como ovejas de rebaño por los perros, produciéndose el fenómeno ya tan habitual como la asistencia a un vocerío en forma de concierto en cualquier plaza o campo de pelotón. Hemos soportado el verano, con sus medusas, con sus rebajas y con sus precios siempre al alza, sin decir este sufrimiento es mío, callados como muertos y dispuestos a comenzar el nuevo curso y las elecciones generales para elegir los mandos supremos con paciencia, resignación y tirando de la cadena¿ Los vecinos de esta autonomía, que espera convertirse, no se sabe por qué, en independencia como Asturias o Madrid o Villarcayo, se aprestan a pasarlo todo lo mal que los políticos sean capaces de producir para nuestro consumo, y con lágrimas en los ojos solicitan, demandan, ruegan del bondadoso corazón que deben tener tanto Rodríguez Zapatero como Rajoy, que ante el triste curso vecino que se nos anuncia, contribuyan con su mejor estilo de gobernar, a encontrar líneas eficaces que no corran el riesgo de convertirse en sendas de perdición. Y recuerden que la ETA, que es hueso duro de roer, no lo es todo en la agenda de trabajo del nuevo grupo de gobierno: que aún tenemos pendientes la trepidante furia de los precios, la ausencia de puestos de trabajo, la no demasiado cumplida asistencia de la Sanidad, la inmigración que amenaza con invadirnos totalmente y tantos peligros que afectan a la administración general de los menos favorecidos; motivos todos para que nos parezca el anuncio de la nueva era social-popular un peligro de alta tensión. Y un país no puede estar a merced de discursos sobre el mismo tema desde la madrugada hasta el final de la jornada. Que para algo estarán -suponemos todos- la Guardia Civil, la policía armada y la que se va a armas si los políticos no lo remedian. Amén.