Cosas de aquí | «Dióme vida, Vidanes...»
El más grande orador de León
El padre Isla escribió su «Fray Gerundio» para crítica de los predicadores falsos y afectados: mañana el Diario ofrece esta obra clásica dentro de la Biblioteca Leonesa

Retrato de José Francisco de Isla (Vidanes, 1703-Bolonia, 1781)
«Campazas es un lugar de que no hizo mención Tolomeo en sus cartas geográficas, porque verisílmente no tuvo noticia de él, y es que se fundó como mil y doscientos años después de la muerte de este insigne geógrafo, como consta de un instrumento antiguo que se conserva en el famoso archivo de Cotanes». En lo que entonces eran «veinte o treinta chozas» vivían Antón Zotes y su mujer Catanla, o Catuja, labradores «de mediana pasada», los padres del más grande predicador que surcó las ficciones del viejo Reino. Su vida y muchas obras fueron puestas en tinta sobre resma por el padre José Francisco de Isla, hijo del pueblo riberiego de Vidanes, y el primer tomo de su Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes , la ofrece mañana el Diario dentro de su gran Biblioteca Leonesa de Escritores al precio simbólico de un euro y medio. «¡Punto en boca, señores! -exclamó Antón Zotes de repente-. Ahora me incurre un estupendísimo nombre, que enjamás se empuso a nengún nacido y se ha de impuner a mi chicote. Gerundio se ha de llamar, y no se ha de llamar de otra manera, aunque me lo pidiera de rodillas el Padre Santo de Roma». Baste este párrafo para dar idea de con qué acierto y gracia pinta De Isla el nacimiento y primeros años de su Gerundio, cómo y con quiénes estudió y por qué llegó a ser el grandísimo predicador que él creía y el afectado, vacuo y pomposo charlatán que en realidad era. Escribe José Enrique Martínez, catedrático de la Universidad de León y crítico literario del Diario, que, con Fray Gerundio de Campazas , «el padre Isla hace parodia y burla -a la manera de Cervantes- de los predicadores ignorantes de su tiempo. Con tal fin crea un personaje de ficción que acaba siendo predicador y pone en práctica las enseñanzas recibidas con sermones llenos de extravagancias, de citas ridículas y de conceptos pueriles; pues de tales maestros, tales discípulos, y de tales enseñanzas, tales frutos. En el apartado biográfico, recuerda Martínez que José Francisco de Isla (Vidanes, 1703-Bolonia, 1781) «pasó su infancia y adolescencia en Valderas -de donde era oriunda su madre-. A los dieciséis años ingresó en la Compañía de Jesús -convento de Villagarcía de Campos-, tras el noviciado, estudió Filosofía en Salamanca. Con la expulsión de los jesuitas (1767), partió con sus compañeros al destierro. Escribió, entre otras obras, La juventud triunfante ; Cartas de Juan de la Encina ; Triunfo del amor y de la lealtad, día grande de Navarra ; Sermones morales , C artas familiares , etc». La obra, como todas las de esta colección imprescindible formada por 52 volúmenes de autores relacionados con León, está editada con la mayor calidad por la editorial Edilesa.