Según él mismo explicó, leía todo cuanto caía en sus manos, lo mismo le daba el cómic «El Coyote» que a los escritores de la Generación del 98.
Conoció a Miguel Delibes y dio sus primeros pasos periodísticos en el diario «El Norte de Castilla». El periodismo sería su profesión hasta dedicarse por entero a la narrativa.
Su característica imagen, con las gafas de pasta y la bufanda blanca al cuello, unida a su fuerte carácter y voz profunda, le hicieron inconfundible para el gran público.
Este escritor y colaborador de prensa fue distinguido con Premios tan importantes como el Príncipe de Asturias de las Letras (1996), Nacional de las Letras (1997), Cervantes (2000) y Mesonero Romanos de Periodismo (2003).
Umbral se va pero deja una extensa obra de más de 80 libros, entre los que destacan «Las ninfas», «Mortal y rosa», «La noche que llegué al Café Gijón», «Trilogía de Madrid», «Madrid 1940: Memorias de un joven fascista» o «El socialista sentimental».