Diario de León

Los «regalos» del padrino

Una ahijada desvela que abusaron de ella en 200 ocasiones desde los diez años hasta los quince. Mientras los psicólogos definen el relato de la joven como plano y carente de detalles más precisos

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efe | pontevedra

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La Audiencia de Pontevedra juzgó ayer al vecino de Mos Teodoro M.M., acusado de abusar de su ahijada en 200 ocasiones desde los diez años y durante cinco seguidos, y los psicólogos han tachado el relato de «altamente increíble« . El acusado se declaró inocente ante el tribunal, y aseguró que no entendía por qué su ahijada le había acusado de semejante cosa. Los hechos que fueron el detonante de la denuncia de la víctima se registró el 6 de agosto de 2004, cuando, según declaró la joven, a puerta cerrada, la llevó a la casa que tenía en Pazos de Borbén donde abusó supuestamente de ella mientras la hija del presunto agresor esperaba en el coche. La víctima añadió que el acusado realizaba sobre ella tocamientos y abusos, aunque sin penetración, desde que tenía diez años y hasta que cumplió los quince. Esos abusos se producían, según la declaración de la joven, una vez por semana en más de 200 ocasiones. La madre y el hermano de la joven aseguraron que nunca habían pensado que el padrino de la muchacha, vecino y familiar, pudiera haber realizado algo así. «Siempre confié en él», aseguró la madre de la chica que rompió a llorar al término de su declaración. El hermano confirmó que la joven le reconoció los hechos cuando, dos días después del último abuso, la muchacha no quiso salir de su habitación. »Yo se lo conté a mi madre y ella llamó a la mujer de ese hombre, que se puso histérica. Vinieron a mi casa y comenzaron a gritarnos, insultarnos, e incluso, agredieron a mi hermana con una zapatilla«, declaró este. Este testigo insistió en que su hermana no es una persona mentirosa, dijo que no suele inventar historias y que cuando le contó los hechos la vio muy mal, «lloraba y estaba hundida. Nunca la vi así», puntualizó. Sin embargo, la hija del acusado y una amiga de ambas declararon ante la sala que la joven había inventado la historia porque Teodoro y su mujer la habían visto intimar con su novio en una fiesta del pueblo. «Estaba borracha y en actitud muy comprometedora. Le dio miedo de que se lo contaran a su madre, y me reconoció que si eso ocurría tenía algo preparado», agregó. Los peritos reconocieron que se localizaron restos celulares en los genitales de la joven, pero aunque eran de varón no coincidían con el ADN del acusado. «Sin embargo, no podemos decir que esos restos fueran de otro hombre con los que hubiera estado la joven, porque pudo haber una contaminación cuando se tomaron las muestras. Además -subrayó uno de los peritos- pasaron tres días hasta que se hizo la exploración médica, por lo que se han podido perder las pruebas». Tampoco se encontraron restos de semen en la manta sobre la que, supuestamente, el acusado violó a la joven ese 6 de agosto porque, según la acusación particular, la mujer del acusado limpió la casa cuando se enteró de que la Guardia Civil iba a registrarla. Finalmente, los psicólogos declararon que la versión ofrecida por la joven era «altamente increíble» ya que no había precisión en sus detalles, ni confusión emocional hacia el agresor. «Su relato -agregó uno de estos- es plano, sin viveza». La joven, según el informe pericial, «no sufre estrés postraumático, ni depresión ni ansiedad». El fiscal mantuvo la petición inicial de siete años de prisión y el abono de 12.000 euros en concepto de indemnización por daños morales para la víctima.

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