Absuelto tras no poderse probarque ir ebrio alterala conducta al volante del coche
La Audiencia de Barcelona ha absuelto a un conductor que había sido condenado a dos años de privación del derecho a conducir y a una multa de 3.600 euros porque, pese a que en un control casi triplicó la tasa de alcohol permitida, no se pudo acreditar que el hecho de ir ebrio alterara su conducta al volante. Los hechos ocurrieron a las 23.25 horas del 11 de mayo de 2007, cuando el acusado fue sorprendido por un control policial mientras conducía su vehículo por el término municipal de Canovelles (Barcelona). En un primer momento, Juan Antonio T.M. dio una tasa de alcohol de 0,72 miligramos por litro de aire espirado, mientras que veinte minutos después, al repetirse la prueba, dio un resultado también positivo de 0,70 miligramos, casi el triple de lo permitido. Los agentes que le hicieron el control hicieron constar que el conductor presentaba como síntomas una halitosis alcohólica, un comportamiento excitado y una habla pastosa y repetitiva.