CRÉMER CONTRA CRÉMER
Tiempo de elecciones
TANTO EN LA ESPAÑA de Don José Luis como en los Estados Unidos de Doña Hillary Clinton, habrá elecciones antes, mucho antes de que la paz sea con nosotros y con nuestro espíritu. En los Estados Unidos más o menos el pretendiente al puesto de gobernante superior del mundo es un muchacho más bien negro, que, muerto y sacrificado el recuerdo de Luther King parece que acabará figurando entre los posibles y deseables pero que serán al fin vendidos por la perfidia electoral. Algo parecido puede parecer también en España, donde la lucha también aparece bajo el signo «Z», pero que a lo mejor o a lo peor, acaba por proyectarse en la pantalla otra figura no menos mencionada y deseada. Y el resto de los españoles, o sea aparte los que esperan del resultado de las elecciones un cargo, un nombramiento o un ministerio más o menos todavía sin decidir, los demás, o sea los electores, nos limitaremos a desear lo mejor, que es como se desean felicidades en Pascua de Navidad¿ Por lo que respecta a este islote reseco que es el Reino de León, parece ser que se inclina, levemente, pero con singular tendencia hacia la izquierda moderada, siempre con permiso de la clerecía de los señores obispos, para los cuales todo lo que no sea comulgar con ruedas de molino no es válido, mientras que la otra parte contratante sigue aferrada a personajes que si no consiguieron imponer su estilo durante el largo proceso electoral, mal, muy mal, van a verse y desearse así que llegue el momento de convencer al cuerpo electoral, desconfiado hasta de su propia sombra, después de haber asistido, no sin temblores de espanto, a la tendencia alcista de los precios y a la amenaza de que si no se produce el milagro que nos merecemos, acabaremos durmiendo bajo los puentes. En los Estados Unidos las señales, aunque parecidas son radicalmente distintas, no solamente porque resulta extraño y hasta catastrófico que un negro como ese espigado Barack Obama vaya a desplazar a doña Hillary, tan sonriente, tan consentida ante las libertades de su querido esposo don Clinton, llamada por los agoreros del Ku Klus Klan para mover las piezas gubernamentales. Puede ser, es posible, porque en política todo es posible, que se produzca el fenómeno de que el espigado candidato de color café con leche se levante con el santo y la limosna y se produzca en el orbe una conmoción que ni se piense ni se sueña, y este mismo fenómeno pueda suceder en España, dejando en la cuneta a figuras tan emblemáticas como algunas de las que más cacarean en el corral. Pero ni en España ni en los Estados Unidos se esperan sorpresas, y resultarán victoriosos los previstos por el mando interior. Y se producirá, después de rechazados los anuncios agoreros de los idus de marzo el deseado y necesario estado de concordia, de entendimiento entre los pueblos y los hombres, un cierto estado de paz que puede servir para distraer la atención pública y aceptar lo que le den. Si democráticamente se nos fueran atribuidos a nosotros poderes de decisión con el voto en la mano y en lo alto las estrellas, no dudaríamos ni un solo momento en proclamar nuestra lista personal de candidatos para ocupar los puestos responsables en la gobernación del país. Y no digamos que vayamos a acertar, pero tampoco digamos que digamos. Porque tanto España como los Estados Unidos andan mal, y es bien sabido que quien mal anda mal acaba y es obligado que tanto el blanco como el negro a los cuales corresponda la gobernación y administración del país, adquieran la conciencia de que algunos de los fenómenos traidores que nos afectan a los unos y a los otros, dependen de la voluntad, de la conciencia de los ganadores de la quiniela electoral. El esbelto negrito candidato de los Estados de América profunda, adelanta que si gana, cierra todas las guerras, incluyendo la de Irak y el blanco blanquísimo de España se comprometía a poner cadenas y candados a los precios de los artículos de mala voluntad. O sea, que sea lo que quieran los dioses, sin dejar meter baza en las cosas laicas a los curas de la parroquia. ¡Y mañana hablaremos del Gobierno!