Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER

Nuestros gitanos

Publicado por
VICTORIANO CRÉMER
León

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DIGA LO QUE QUIERA DECIR, desde el mundo al cual haya sido llevado, Federico García Lorca, no solamente hay gitanos con G sino también sobre todo gitanos con J como hacía Juan Ramón Jiménez. Porque en La Corredera, que fue el barrio en el que primero puse el pie y se me quedó el alma, la colonia, o la etnia, como dicen los eruditos, de gitanos con G o con J, era nutrida y muy celosa de su condición y costumbres. Acampaban a un costal del barrio entre arbolones esbeltos, que facilitaban leña para las hogueras tribales y para los conejos criados a mano por los payos de la vecindad. Y la convivencia entre unos vecinos y los vecinos ambulantes era ejemplarmente coridal y generosa por ambas partes. Los que íbamos ya para chicos mayores convivíamos con los gitanillos folclóricos, que iban para chatarreros, sin ninguna clase de recelos, por más que algunas ocasiones cuando se producía alguno de los frecuentes raptos de gallinas daban a lugar a la pesquisa inmediata de la guardia civil, y la dispersión de la partida de nómadas, morenos y castellanos. Los acosados gitanos cruzaban el río y se emplazaban de nuevo al otro lado, en «Los Arrotos» de los praderíos a donde los ganaderos de la colonia paya llevaban a pastar a su ganado. Y los gitanillos y los payos hacíamos una vida normal, es decir los unos y los otros parecía como si se hubiera escrito en los anales históricos de ambas etnias vivir para pobres: los payos trabajando en los andamios y los camborrios traficando en las ferias. Y así se siguió hasta que a algún gitano que iba para letrado le dio por abrir cauces de progresismo a la raza calé, y dio comienzo el verdadero tiempo de la progresión de las tribus. La de La Corredera se limitó a estrechar los lazos de vecindad pacífica y alguno fue destinado a aprender a leer y a escribir, como los blancos. Y año tras año y después de muchas presiones y vocaciones tardías se abrió el mundo payo para el dominio a la ocupación de la etnia humilde y errante. Hasta uno de estos días del calendario que ya registra el año 2008 de la diáspora y la eficacia de la labor renovadora de la Fundación «Secretariado Gitano», en que se produjo la inauguración de unas nuevas instalaciones con la presunción de su conversión en Centro para la renovación y estímulo de los servicios de reinversión social, ampliando la función bienhechora a los inmigrantes. Hubo ceremonial de inauguración con obispo y todo y en el plan laboral general de León, se notó la existencia de un nuevo grupo de acción. Ya no serán los miembros dispersos de la gitanería andante gentes como condenadas a recorrer el monte solos. Ya cuentan con un dispositivo mediante el cual acceder a la nómina abierta de los hombres del trabajo. Y la pintoresca historia de los reyes particulares ha sido superada. Siguen naturalmente conservando sus costumbres ancestrales con sus bodas y sus trapicheos y sus reyes decisorios a la hora de la verdad verdadera, aquella en la que los gitanos y los payos han de servir par ala composición homogénea de una comunidad legal y dispuesta a colaborar en la reconstrucción de una patria de todos, con una ley general en la cual no se establezcan diferencias ni condiciones. Un colectivo que en lugar de prestarse a una colaboración bastarda con los payos tramposos se puedan ofrecer como testimonio de lealtad, de cordialidad y de libertad. Este ceremonial del bautismo civil y religioso de la etnia gitana de León y sus adheridos (los tres mil inmigrantes recién llegado) debe servir para la reconstrucción de un nuevo mundo leonés, lejos de las manipulaciones y de los hurtos a mano armada. ¡En hombre de los payos que nos fuimos haciendo en la Corredera, el calor de aquellos gitanos que efectivamente iban por monte solos, felicitamos a los payos, a los gitanos y a la Guardia Civil!

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