Se puede hacer un seguimiento continuo de cualquier parte y renovarla cuando se precise
Una nueva generación de coches inteligentes detectan sus averías
Un lector de radiofrecuencia informa del estado de cada pieza del coche
Ingenieros del Institute for Manufacturing de la universidad inglesa de Cambridge han diseñado un nuevo sistema que permite, junto con el software adecuado, acelerar el proceso de revisión e incluso saber qué piezas se pueden reacondicionar cuando termina la vida útil del coche. Tal y como ha informado el especialista David Welsh, las etiquetas de identificación por radiofrecuencia (radio frequency identification o RFID), cada una exclusiva de una pieza o sistema, se pegan a las distintas piezas del coche. A la hora de la revisión, el coche pasa a baja velocidad sobre una alfombra especial conectada a un lector de radiofrecuencia y a varias antenas. Cando el coche pasa sobre la alfombra, el lector transmite a un ordenador el número de cada etiqueta y, comparando esa información con una base de datos con la marca y fecha de fabricación de cada pieza, el mecánico identifica inmediatamente las que hay que revisar. «Pero el sistema Promise tiene otras muchas posibilidades», ha explicado el profesor Duncan McFarlane, del Institute for Manufacturing. «Nos permite seguir y actualizar la información de cualquier tipo de producto, desde que sale de fábrica hasta el final de su vida útil. Con el tiempo, podremos etiquetar así todo tipo de productos, componentes e incluso los equipajes y tarjetas de embarque en los aeropuertos». El laboratorio Cambridge Auto-ID es uno de los siete que hay en el mundo que están dirigiendo proyectos de investigación para la identificación automática de todo tipo de objetos en la cadena de oferta. Participa es estas tareas desde el año 2000, cuando se incorporó al innovador proyecto Auto-ID Center, en el que colaboran unas 100 grandes empresas y seis de las más importantes universidades de todo el mundo: el Massachussets Institute of Technology (MIT), la universidad inglesa de Cambridge, la de Adelaida en Australia, la japonesa de Keio, la de St Gallen en Suiza y la Fudan de China. La RFID es un concepto sencillo, pero de enormes consecuencias. Una etiqueta electrónica que emite una frecuencia, y una pequeña antena, instaladas en cualquier producto, como una camiseta, el cigüeñal de un motor o un bote de refresco, permiten que un ordenador capte la señal e identifique instantáneamente al producto. Si se etiquetan así todos los productos, se puede tener un stock instantáneo en las tiendas, hacer los pedidos electrónicamente y hacer un seguimiento del producto en todo momento, desde que sale de fábrica hasta que llegue al consumidor. Nuevos combustibles Hasta ahora, la economía del hidrógeno no ha sido posible por importantes problemas técnicos y el alto coste. Pero los últimos avances en electrolisis para convertir, por medio de la electricidad, el agua en oxígeno e hidrógeno, con el fin de usar éste como combustible no contaminante, pueden anunciar un cambio fundamental y hacer que el hidrógeno sea el combustible del futuro. ITM fue fundada en Essex, Inglaterra, el año 2000 y es la primera compañía europea de electrolisis y pilas de combustible. La posibilidad de usar masivamente el hidrógeno se debe a una serie de investigaciones que han hecho que las cubas electrolíticas sean más sencillas y baratas de fabricar. Esas investigaciones han dado lugar a novedades como membranas de polímeros que se pueden utilizar en vez de los electrodos de platino, gracias a las que se puede obtener más fácilmente hidrógeno a partir del agua. Según John Webb, una nueva membrana de ITM cuesta cien veces menos que cualquier membrana industrial. El éxito de este invento se debe en gran parte a la experiencia del doctor Highgate en polímeros hidrófilos.