Asegurada la trazabilidad en todo el proceso
El Centro Regional de Semillas permite repoblar a partir de los materiales de base seleccionados de los mejores rodales de Castilla y León garantizando la trazabilidad durante todo el proceso. Según explicó Armando Herrero, una vez que las semillas (en este caso, piñas) llegan al centro se lavan y limpian antes de ser llevadas a la cámara de presecado donde se voltean para homogeneizar la humedad hasta que baje al 20%. A continuación pasan a las torres de secado en las que se inyecta aire con temperatura y humedad controladas siguiendo unas pautas marcadas en las curvas de secado, que atraviesa una serie de parrillas en las que a medida que asciende pierde temperatura y gana humedad. Al cabo de varias horas, las piñas se abren y se separa el piñón. Una máquina procede a separar las impurezas del piñón (brácteas, polvo, ala) hasta dejarlo completamente limpio. De aquí van a la cámara de conservación en el Banco de Semillas, donde se mantienen en unos bidones a 4 grados de temperatura. La capacidad de procesado de piña es de 300 kilogramos a la hora pudiéndose alcanzar más de 2.000 toneladas anuales. Los residuos de la piña se trituran y convierten en pellets que se utilizan para alimentar una caldera de 1.000 kilovatios que suministra agua caliente y calefacción a las instalaciones. Cuando se ponga en marcha la planta de aprovechamiento de biomasa forestal que se construye en la parcela adyacente, las instalaciones del Centro de Recursos Ambientales, del jardín Ambiental y del propio Vivero Forestal utilizarán esta fuente de energía renovable.