La última
Vuelta a clase en Birmania
Los alumnos de las escuelas afectadas por el ciclón Nargis en Myanmar volvieron a clase mientras un millón de damnificados aún no han hecibido ningún tipo de ayuda humanitaria
Cerca de un millón de damnificados no ha recibido ayuda humanitaria cuando se cumple un mes de la catástrofe causada en el sur de Birmania (Myanmar) por el ciclón «Nargis», indicaron Naciones Unidas y otras organizaciones. El portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Paul Risley, dijo que han establecido tres centros de distribución de ayuda en el delta del río Irrawaddy, la zona más castigada, en el sur birmano, y que llevaron allí «varios centenares» de toneladas de arroz y otros artículos para los necesitados, pero no es suficiente. «Necesitamos más alimentos, necesitamos llegar a más gente, necesitamos expandir las operaciones (humanitarias)», manifestó Risley en Bangkok. El ciclón atravesó el sur de Birmania entre el 2 y 3 de mayo y mató a 77.738 personas, otras 55.917 siguen dadas por desaparecidas y el número de damnificados ronda los 2,4 millones. «Van a necesitar ayuda al menos hasta el año que viene», apuntó Risley, quien explicó que los habitantes del delta, región considerada el granero del país, no podrán plantar hasta 2009 por los estragos ocasionados por el ciclón, que dañó infraestructuras y cosechas y anegó grandes extensiones de campos de cultivo. Las autoridades del país asiático han dado por concluida la fase de los primeros auxilios y acometen desde hace dos semanas la etapa de rehabilitación y reconstrucción, para lo que vacían centros de acogida de evacuados y obligan a los damnificados a volver a sus casas con un saquito de arroz y un puñado de kyat. La apertura ayer del nuevo curso escolar, que t uvo una acogida desigual en las zonas afectadas por el ciclón, forma parte de la n ormalidad que trata de imponer el régimen militar. Según Unicef, «Nargis» derrumbó o dañó unos 3.000 centros de educación, lo que afecta a unos 500.000 estudiantes. Algunos de las escuelas cobran a sus alumnos un extra con la matrícula para sufragar las reparaciones, cantidades que van desde unos miles de kyat hasta los 100.000 kyat (85 dólares o 54,8 euros) que pide una afamada institución de Botataung. Los directores de algunos colegios permiten a los padres que abonen las cargas en agosto, pero hay familias de campesinos que no saben cómo saldrán adelante los próximos meses si no plantan en junio. La Junta Militar, que gobierna el país desde hace 46 años, asegura ante la preocupación de las agencias de la ONU que la gente del Irrawaddy es resistente y capaz, y que sobrevivirá como lo ha hecho en el pasado, masticando plantas y cazando ranas.