| Crónica | Adiós al «genio informático del siglo XX» |
Gates se desconecta de Microsoft
El creador del imperio informático, Bill Gates, se retiró ayer de la compañía que le convirtió en el hombre más rico del mundo en un momento incierto para la empresa

El ya ex presidente de Microsoft, Bill Gates, deja el cargo tras 33 años al frente de la compañía
Bill Gates rompió ayer definitivamente sus últimos lazos con Microsoft, la empresa que lo convirtió en un icono empresarial contemporáneo, lo que permitirá al actual equipo directivo llevarla a la compañía por nuevos caminos. Cuando finalmente Gates vació el contenido de su despacho en Microsoft y salió por última vez por la puerta de la sede, la empresa informática ya había perdido a la persona que capitalizó la revolución informática de finales del siglo XX y que con su genio colocó a la compañía en lo más alto del universo empresarial. Pero Microsoft también se liberará de la, a veces, pesada carga que los fundadores ejercen en sus compañías. 33 años de supremacía Gates, que a partir de ahora se dedicará a la filantropía -junto con su esposa- a través de la Fundación Bill y Melinda Gates, deja la empresa bajo el liderazgo de Steve Ballmer, de 52 años, quien unió su fortuna a Microsoft en 1980 y que en el año 2000 se convirtió en el consejero delegado del gigante informático. Para reinar en la multinacional, Ballmer tiene, como mano derecha, a Kevin Turner, desde 2005 director de operaciones mundiales de Microsoft. Turner, que antes de incorporarse a la empresa de Redmond pasó 20 años en Wal-Mart, es uno de los ejemplos de la nueva savia de directivos que empieza a recorrer los pasillos de la sede de Microsoft y que están dando forma a la era post-Gates. Bajo la batuta de Gates, Microsoft mantuvo durante más de 30 años la filosofía de que la empresa tenía que desarrollar en la casa sus propios productos en vez de adquirir compañías que ya los tenían en el mercado. Los aparentemente ilimitados recursos económicos de Microsoft permitieron a Gates sustentar esta filosofía y gastar centenares de millones de dólares en investigación y desarrollo.