Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER

Ni un español sin pan¿

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VICTORIANO CRÉMER
León

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LO DECÍAN LOS de Franco y todos los vecinos de la comunidad corríamos a recoger el cupo de alimentos que nos tocaba, con la cartilla bajo el brazo. Y, efectivamente, un vez registrados los vecinos anotados, se procedía a repartir lo que tocaba: unos gramos de azúcar, algunos más de pan, garbanzos, un puñado, lentejas otras pocas y un pocillo de aceite absolutamente virgen. Y pare usted de contar. Y hambre, lo que se dice hambre, no se pasaba: quedaba pegada a la carne hasta la consumación de aquellos siglos de tremenda memoria. Y a quien, Dios les tuviera en su santa mano. A ninguno de los cien mil habitadores de la famosa Legio Séptima Gémina, bajo la sabia alcaldía de Fernando Fernández Regueral, Diego Mella Alfageme, Justo Vega Fernández, José Aguado Solís, José Eguiagaray Pallarés, Alfredo Álvarez Cadórniga, José Martínez Llamazares, Manuel Arroyo Quiñones, y Manuel Díez Ordás, por agotar la relación histórica de regidores del concejo, pusieron su estilo, su color y su acierto o desacierto en marcha. Hasta que aquello cambió y también comenzaron a cambiar los unos, los otros y los de más allá. Así hasta este momento crucial que alcalde Don Francisco Fernández, en el que la comunidad leonesa, tan sufrida, tan heroica siempre se dispone a enfrentarse con el salvaje aprieto de la crisis o desaceleración, en cuyo trance estamos condenados a dejar la piel y las entrañas. No porque haya hambre como para recordar la guerra de los mundos, sino porque estamos llamaos y condenados a pasar necesidades de todos los colores precisamente los que más necesidad tenemos de que nos echen una mano sin apelar a trucos dialécticos, ni a manipulaciones de circo. Si los señores y señoras que tienen en sus manos el mecanismo de que estos quebrantos no se produzcan o si se descubrieran resultaran soportables, no dieran con el secreto de la culminación de la transición sin necesidad de vender el colchón de la boda, nos veremos en situación tan dramática, como para pensar en emigrar para tanzania, y eso y lo otro a pesar de que el diácono principal de la parroquia ha venido a declarar que naturalmente se admite lo de la crisis, aunque anuncia que apenas afectará a la gente. Y a risa lo toma la gente/ y a mí me da pena y me causa un cabreo imponente¿ Primero, porque lo desmiente la Crónica sobre crisis alimentaria que publica a todo color la revista «Manos Unidas» y después porque nos obliga a recordar la parábola del niño sin cenar: Y es que el curita del poblado, dirigiéndose a los niños de la catequesis, les dice: «En España no se acuesta nadie sin cenar. Y un pequeñazo alza la mano y dice: «Yo no he cenado» Y el curita misionero replica: «Pues no te acuestes». ¡Y viva Pérez de Guzmán! Democracia, según el clásico, es el derecho de escupir lo que no se puede tragar¿

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