Diario de León

| Crónica | Mascotas sin hogar |

Tina ya no es vagabunda

El abandono de perros se traslada de la calle a centros municipales, como el Centro de Protección Animal Madrid Salud donde no hay tantos medios, y un 25% son sacrificados

Ahora, afortunadamente, parece que el número de acogimientos empieza a ser mayor en nuestro país

Ahora, afortunadamente, parece que el número de acogimientos empieza a ser mayor en nuestro país

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Mercedes Rodríguez - madrid
León

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Tina tenía apenas tres meses y ya sabía de la dureza de la calle. Una cicatriz en el abdomen es el estigma de que no lo pasó bien. Pero alguien la llevó al Centro de Protección Animal Madrid Salud, del Ayuntamiento de la capital, donde aguardan un mejor destino en este mes de agosto unos doscientos perros y buen número de otras mascotas abandonadas. Ahora, con una legislación que sanciona dejar un animal doméstico a su suerte, se presencian menos estampas de perros tirados en la carretera o a los que se arroja del coche en una gasolinera. Hay mayor sensibilidad en ese sentido y el ciudadano opta por el traslado a una institución que los recoja. Aunque esa decisión pueda tranquilizar conciencias, en este centro del ayuntamiento recuerdan que no caben todos, que las dimensiones de los recintos no son ilimitadas. No hay tantos medios, y un 25% «son eutanasiados», es decir, sacrificados. En Madrid Salud el movimiento canino es continuo, de seis mil animales a lo largo del año. Pero no sólo hay perros. Actualmente esperan también encontrar un acomodo estable setenta gatos, cinco caballos, dos ovejas, y hasta una iguana. Sí, una iguana de dos metros de largo que, según los responsables de este centro de acogida, debía vivir en una casa porque busca las caricias humanas. Y es que ya no solo son las mascotas comunes las que esperan un dueño, sino animales exóticos que se adquieren en un alarde de originalidad y que se desechan a la primera de cambio. Sofía Ochoa, veterinaria de esta institución, admite que ya no hay tantos perros vagabundeando. «Pero aumenta el abandono «legal», que consiste en llevar al animal a un albergue, contactando con cualquier sociedad protectora». También han bajado esta clase de abandonos exclusivamente en fechas de vacaciones, como agosto; ahora éstos se diluyen a lo largo del año, pero siguen siendo frecuentes. Sociedad de consumo En este albergue municipal señalan que ahora «no pasan ni diez minutos desde que un perro esté suelto por la calle, porque enseguida se reciben llamadas para que lo recojan». Sí aumenta lo que esta veterinaria llama «perros de usar y tirar». «Vivimos en una sociedad de consumo en la que compramos perros lo mismo que ropa: lo veo, lo quiero, lo compro y me canso de ello», dice Ochoa. En ese sentido, aseguran que ha aumentado la «intolerancia», la aceptación de la responsabilidad, de las molestias. En el centro hay muchos perritos regalados con lazo navideño cuando eran cachorros. La veterinaria explica que en Europa se toman la tenencia de animales «más en serio)) porque saben lo que implica : gastos de comida, de educación, veterinario, vacaciones, etc. Hasta hace tiempo, asociaciones como Galgos sin Fronteras ha estado enviando estos animales que eran adoptados fuera de nuestras fronteras, en países como Alemania. Ahora, afortunadamente, parece que el número de acogimientos empieza a ser mayor en nuestro país y ya no se hacen tantos envíos. Tina ha tenido suerte. Fue acogida por un matrimonio al que se le murió otro perro, y a sus seis meses corre alegremente por el jardín de sus nuevos dueños. El centro lo entrega con su microchip de forma casi gratuita (14 euros más otros diez si es necesaria la vacuna antirrábica) y se encargará de la esterilización.

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