Diario de León

Las burras triunfan en Noceda

La carrera de asnos contó con quince participantes y mucho público animando, recibiendo los competidores dinero, trofeo y saco de cebada. Ganó la burra «Estrella»

Los jinetes, vestidos de forma especial para la ocasión, también engalanaron a su montura

Los jinetes, vestidos de forma especial para la ocasión, también engalanaron a su montura

Publicado por
M. Macías - noceda del bierzo
León

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Dice el dicho popular que «muerto el burro, cebada al rabo». Pero, este no es el caso en Noceda del Bierzo, en donde a estos animales se les trata con cariño y admiración. Y por eso, cada año por estas fechas veraniegas de agosto, celebran su carrera de burros. Fue ayer tarde, con el pueblo lleno de gente y en sus fiestas. De nuevo, el espectáculo no defraudó y hubo cebada para todos los burros y burras ganadoras o no. Pero, para los tres animales ganadores y para su jockey también hubo premios en metálico. Compitieron la burra Mayu, montada por Gonzalo; Sol, por Raúl; Estrella, por Julio; Rosita, por Javi; Elena, por Sara; Alonsa, por dos jinetes Hugo y Óscar; María, por Javi y César; Platera, por Benito; Leticia, por Nacho: Nevenka, por Eduardo; Marcelina (una burrita recién nacida, por llevada del ramal por Julio e Ismael; Lapicero, montado por Alfonso; Paloma, por Salva y Sonia; Carola, por Emilio; y Burra 1, montada por Andrés. En total fueron quince participantes en la carrera y dieron dos vueltas a un circuito de 1.500 metros. El primer premio fue de 120 euros, saco de cebada y trofeo, fue para Julio, que cabalgó a la burra Estrella. El segundo, de 90 euros y lo mismo, fue para Nacho, con la burra Leticia. Y el tercero, de 60 euros, trofeo y saco de cebada, fue para la niña Sara, que montó a la burra Elena. El resto de los participantes, todos 50 euros, saco de cebada y trofeo. El pueblo de Noceda del Bierzo cuenta con un censo asnar de 40 cabezas. Una de las anécdota de la carrera fue que la organización aconsejó no sacar burras en celo al circuito, puesto que uno de los participantes, el único burro reproductor del Ayuntamiento llamado Lapicero, se pone muy nervioso. Al final se produjo, salvando las distancias religiosas, los que los organizadores de la fiesta han dado en llamar como «el milagro de San Bartolo», que consistió en convertir el agua de la típica fuente del barrio en vino.. Hubo ponche, roscón y chocolate para todos. La fiesta estuvo muy bien engalanada, con las calles preparadas para la ocasión, con miles de participantes viendo la carrera.

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