Diario de León

Diario de una aventura

El increíble glaciar Alemania

Aunque no pasáramos de este punto habría merecido la pena el esfuerzo porque la belleza de este lugar es abrumadora; pero además podemos continuar: ¡hay paso!

Pedro García Trapiello

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Nos da igual que caigan chuzos de punta, hemos sido los primeros humanos en pisar un territorio que, desde que existe la Tierra, nadie había llegado a tocarlo. Eso nos provoca un estado de euforia, que tonifica y revitaliza nuestros agotados cuerpos. Con paciencia recogemos las tiendas y enseres para continuar. Está todo empapado y tenemos un aspecto patético. Hoy nos espera un glaciar de unos diez kilómetros de largo y con numerosas trampas.

Tenemos que alcanzar nuestro segundo obstáculo: un paso que hemos divisado desde la cima del Monte Caledonia. Este es el único acceso a la otra vertiente de esta parte de la Cordillera Darwin. El glaciar es ancho en este punto, pero a medida que progresemos se irá estrechando, hasta llegar a estar blindado por dos colosales muros de hielo con sus miles de seracs que se desprenden casi cada 10 minutos. Primero son como explosiones y después el ruido atronador de la avalancha con miles de toneladas de hielo desarmándose en su caótica caída.

Este es el collado donde nace el glaciar Armada de Chile, y nosotros tenemos que alcanzarlo y descender por el otro lado, lo que es un gran misterio: ¿Qué habrá detrás? ¿Podremos atravesarlo?. No hay alternativas: o hay o no hay paso.

Nos adentramos en el glaciar y al principio, progresamos por un hielo azul. Es sencillo avanzar y lo hacemos de prisa.

A medida que avanzamos las grietas casi desaparecen, pero aparece algo nuevo en escena: Ha llovido tanto que las cascadas de agua que se han formado casi como por arte de magia, convergen en el glaciar por el que ahora caminamos. Miles de millones de litros de agua, se vierten en pocas horas encima del un glaciar y al hielo no le da tiempo a digerir tanta agua: empiezan a formarse piscinas gigantes de agua, siendo difícil encontrar una sección del glaciar que no esté inundado.

Esto nos obliga a meternos directamente en «sopas de agua». Das un paso y te hundes hasta el tobillo, y después el otro pie, y así durante kilómetros, con lo que nuestros pies están encharcados, y las botas mojadas que ya es lo ultimo que nos faltaba. Os recuerdo que estamos encima de un glaciar: imaginad como tenemos los pies de helados. Es algo mágico: el agua aparece en ríos por encima del glaciar y un poco más adelante desaparece en agujeros sin fondo.

La metaformosis del glaciar se ha producido de la noche a la mañana y ahora el glaciar es mucho más azul que el día anterior, y ¡hay ríos!. Estamos alucinados, es como si nos trasportáramos a un mundo diferente. Nada es comparable a lo que la fuerza de la naturaleza puede hacer. Nos ha ofrecido un espectáculo que nadie de los presentes habíamos visto. Mientras tanto, trozos de hielo del tamaño de edificios se precipita al glaciar por el que ascendemos; cuando impactan todo vibra y resuena como en un terremoto. Tenemos los sentidos acelerados. La naturaleza ha decidido darse un festín de fuerza y belleza y nuestros ojos son los primeros que lo disfrutan. No cambiaría esto por nada del mundo. Sólo la intranquilidad de saber si habrá o no paso, ensombrece un poco tanto disfrute. ¡Joder!, no queremos que este espectáculo termine. ¡Queremos más!

Y por fin: ¡el glaciar Alemania!. La visión es estremecedora: a la magnitud del glaciar, hay que sumarle montañas de una verticalidad casi imposible, con paredes de roca granítica de casi mil metros. Me gusta una a la izquierda es el monte Italia y es la más monstruosa de todas, aunque distingo una llamada Jano que no es comparable a ninguna que viera antes. También divisamos la más alta de la Cordillera Darwin que lleva este nombre: Darwin.

Y para mayor regocijo nuestro: ¡hay paso!. Encontramos una morrena lateral por la parte izquierda que nos deja llegar al glaciar Alemania, pues de frente es un muro vertical inaccesible por el que cae una gigantesca cascada de agua que inmediatamente desaparece. Es increíble: ¿A dónde ira tanta agua?

Fotos, felicitaciones, alegría desbordada. Podemos continuar.

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