Diario de León
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Núñez
León

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EN LAS ELECCIONES gallegas y vascas de hoy todo son cortinas de humo. Vistas desde aquí parecería que caen un tanto lejanas, aunque si usted se acerca a una cola del Inem observará que todos los parados son iguales sin distinción de lenguas, gaitas, chistus, dulzainas, tamboriles y demás castañuelas políticas. Cuando Marx dijo aquello de «proletarios del mundo, uniros» no contaba con que aquí se los iban a dividir en ciento y la madre de autonomías que las parió. Yendo al grano, de la crisis nadie les ha hablado en esta campaña electoral.

Los políticos gallegos del PSOE y el BNG, por ejemplo, no paran de echar pestes contra el centralismo de la lengua castellana y se proponen arrancarla de raiz en las escuelas, olvidando que el problema es otro como ya dijera la niña Rosalía -”nada que ver con la de Rajoy-” cuando compuso aquel bellísimo poema sobre los segadores galaicos, que hoy bien pudiera dedicar Touriño o a Zapatero, si alguno de los dos supiera escribir: «Castellanos de Castilla/tratade ben os galegos/cando van, van como rousas,/cando veñen, como negros». Pasa igual en la pesca del voto entre los emigrantes de Argentina, prometiendo pasaporte gratis de vuelta a los biznietos sin fortuna que también glosó otro poeta junto al Mar del Plata, García Lorca, en su «Cantiga do neno da tenda». «Triste Ramón de Sismundi/basoira que te basoira/polvo de estantes e caixas», decía el andaluz. En fin, nada que ver con la demagogia peronista del sociata Touriño, que tiene un carro (coche oficial) más caro que el de Obama y no le llega para aparcar en dos cuadras (manzanas inmobiliarias muy cumplidas) de Santiago de Compostela.

¿Crisis? ¿Qué crisis? No ha aparecido en los mitines ni por asomo, aunque haberla hayla. En ocasiones echa uno de menos los chistes de la transición democrática cuando los gallegos, ya muerto su paisano Franco, volvieron a votar al cabo de dos generaciones y no sabían a quién. «Oiga», llegó uno al colegio electoral con tres vaquiñas y le preguntó al presidente de la mesa, «¿A quién le doy la papeleta?». «¿Y yo qué sé?», dijo el otro, «vote usted a Carrillo, que está de moda». «No», respondió el paisano, «porque me expropia las tres vacas». «Entonces», prosiguió el diálogo, «hágalo por Felipe González». «Las tres no, pero por lo menos me nacionaliza dos», se lamentó el paisano. «Carallo», dijo ya harto el otro, «pues vota a Fraga». «Pobriñas, quitármelas no, pero seguro que me las ordeña», se alejó el del voto con la papeleta en la mano. Entonces la gente pensaba con la cabeza despues de rascarse mucho la boina, el bolsillo, y no como ahora.

A mayores de Galicia hay también elecciones en el País Vasco, donde consolidado el euskera como idioma mundial -”deme un mapa mundi de Euskadi, le dijo al librero uno de Guipuchi-” ahora de lo que se trata es de hacer un referendum por la autodeterinación contra el euro, una vez superada la peseta en las diputaciones forales. No sé cómo se dirá «proletario» en lengua euskaldún, pero conozco de uno que sabe traducirlo a «hipoteca». El otro martes a un maqueto de la localidad de Lazcao, Emilio Gutiérrez, hijo de concejal socialista, le quemó el piso una alegre cuadrilla de la kaleborroca porque debajo tenía una «casa del pueblo». Y el mozo, que estaba a punto de ocuparlo y matrimoniar con su novia, se contuvo al principio pero luego le cabreó mucho que, encima, se cachondearan de él los de Herri Batasuna.

Fue al coche, agarró un mazo, destrozó la herrico taberna de la esquina, puerta, cristales, cafetera, mesas sillas, la barras de los chiquiteros, las huchas de los presos etarras y, tras avisar «ojo por ojo y diente por diente», fue detenido por la Ertzaintza. Le pueden caer de ocho a diez años en la trena, según el juez Garzón, y algunos piensan ya en promover colectas para pagarle la fianza o el clásico bocadillo de la lima a prueba de barrotes.

El bravo mozo ha tenido que emigrar a Alicante después de plantarle cara a los que querían partírsela y es probable que no pueda volver a su tierra si no es con escolta y mucho cuidadín por lo de la maza. De momento ya han pegado carteles por todo el pueblo acusándole de fascista, violento, enredabailes y vaya usted a saber de cuantos agravantes más, todo por defender la casa solariega.

Servidor está en contra de este tipo de estrategias, que sólo conducen a interferir el lento, pero fatal, desarrollo de los procesos judiciales. «Eso del mazo y del ojo por ojo ya no se lleva, chaval», espero aleccionarle, si me dejan un vis a vis con él, porque lo que le pasa es que está demasiado integrado en la cultura del difunto José Manuel Ibar «Urtain», el morrosko de Cestona, boxeador mediocre y tripalari, aunque buena persona.

Si quiere y para la próxima, le presto la motosierra a Emilio.

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