CORNADA DE LOBO | PEDRO GARCÍA TRAPIELLO
Biercileonés
CELEBRO por sobradas razones que sea un berciano de mucho señalamiento quien ostente desde hoy el título y el honor de Leonés del Año , Jose Luis Prada, y que sea otro berciano quien le de vez y entrada al elenco, Luis del Olmo, en cuya voz ya retumba el Bierzo con eco poderoso por todos esos mundos adelante despertando admiraciones y envidias por ser sin duda una tierra siempre prometida a todos los que la sueñen o la trabajen, una Arcadia cierta de leche, miel y vino... que si es fervudo, hace fervir la canción y el abrazo.
El Bierzo es el alma con saudade de lo leonés, su inspiración de viento que llega del Atlántico y se peina al cruzar el Cebreiro para que el berciano y el leonés sueñen lejanías y promesas. El Bierzo, en fin, es el pálpito galaico que hace morriñoso y sentimental al cazurro. Y hé aquí dos bercianos de raíz y fe que son biercileoneses por derecho, por sentir y por orgullo.
Me pierde siempre la amistad que me honra y profeso a Luis o a Prada; me perderá, sí, pero nunca desmentirá lo que diga, pues en el caso que hoy festejamos, Prada es Pradiña el inquieto, una razón bien delirada, mucho Prada-prado siempre a Tope y de museo, mucha pradera de chirivitas para plantar en ella la era de trillas y mieses o el ferial de fiesta y romería donde arrimarse para celebrar la vida trabajada y dibujar juntos el mañana que convenga a todos.
Que Prada es un gran tipo ya lo saben todos... y también que es la leche en verso llano, una rima cojonuda y un cagüenrós de empeño decidido, o sea, una bendita terquedad para creer en la tierra que aún palpita, en el trabajo que la escarba y en la imagación que la fecunda... otrosí, un ejemplo ahí plantado y una buena escuela para matricularse en patrias verdaderas, que son esas en las que uno no entierra el corazón para que le hagan un mausoleo de mármol como homenaje, sino que lo siembra... porque sólo entonces es cuando el destino brota, se estira... y premia.
Total, que ahí le tienes, báilalo... y a bailar, porque tiene su música este Prada demostrando que hay caminos para escapar de la pesadumbres y quejumbres tan de aquí. Una prueba: por las bercianías donde planta su afán y su industria acaba desfilando más gente que por Las Médulas o el palacio episcopal de Astorga.