Diario de León

CORNADA DE LOBO | PEDRO GARCÍA TRAPIELLO

Será cardenala

Pedro García Trapiello

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AUNQUE sus aires son de coronela con muchas ínfulas, sus atavíos parecen de cardenala total... cardenala florentina, la apoteosis del moaré y del frufrú en salón de mármoles y besamanos... es lo que a menudo sugiere la estampa y el arrebol de la excelentísima señora vicepresidenta Fernández de la Vega que, por lo mismo, perfectamente sería también generala de la Orden de los Fucsias... y de los púrpuras, malvas, magentas, morados y lilas (tonos que identifican la bandería de los seis o diez feminismos oficiales), sin olvidar el rosa chicle, rosa lipstick y rosa chillón... ahí está y ahí le luce a nuestra señora esa gama entera de colores que resulta de mezclar rojos y azules... qué curioso, ¡rojos y azules!... curioso y viejo, porque si dejáramos solos una semana entera en una celda monacal a un rojeras y a un camisa azul, ¿de qué color crees que saldrían?... sin duda, el morado sería el más probable... ¿y qué ocurre cuando se mezcla sangre azul y sangre roja?... pues dice la historia que suele salir un bastardo purpurilla o un conde lila y manflorito... porque la teoría de los colores brinda lo bello y lo canalla... y lo peor: es eterna.

El ropero que lució la vicepresidenta la semana pasada fue de catálogo inagotable. Llamó la atención y pidió afilar el lápiz. Alguno piensa que tanto alarde de trajes mil es pura provocación en tiempos duros de pasarlas putas. ¿Será pecado repetir modelo?...

La Bachelet chilena, sin embargo, parece siempre embutida en el mismo vestido de traje-sastre, cosa sobria de despacho y poca gala. Es discreta en trapos. Su morfología redondita le libera de perder tiempo escarbando armarios y fondeando en tiendas. Va vestida normal con la elegancia del vulgo digno. Otrotanto le ocurre a Ángela Merkel, que siendo algo fudre, si viste alemanamente de «Burda» con el mal gusto de una inglesa, salvo si va a la ópera y se planta un escote de espadazo en la espetera para enseñarnos el Barranco del Lobo.

Apostaría algo a que De la Vega supone que en su próxima reencarnación tendrá que ser sin duda cardenala. La intriga vaticana ya la tiene aprendida y dominada... si es que no se le cuela en el nombramiento doña Cristina Fernández de Kirchner... jo qué tía, es la blonda y es la monda, ha hecho votos de botox y, en la Congregación de la Moda, es mona ella y es pura seda.

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